Los acuerdos no muerden

Los largos años que lleva este país tratando, inútilmente, de lograr una ley de partidos políticos, da a entender que en este ámbito la igualdad no siempre mide con el mismo rasero a todos los grupos. Se evidencia que hay quienes entienden que no siempre lo que es igual para todos deja de ser ventaja para alguno en particular. Por eso no ha habido un acuerdo para aprobar el proyecto que nos permitiría contar con esa ley. En el ejercicio del laborantismo, hay quienes han conquistado ventajas que no desearían perder al situarse en un terreno en que todos sean iguales ante la ley.
Ventajas de posicionamiento, de acceso a recursos, de poder de compra de lealtades y otras afines al clientelismo son puestas en juego cada vez que cobra auge el esfuerzo por aprobar la ley de partidos políticos. La generalidad trata de evitar poner en riesgo lo que ha logrado en la atmósfera libertina en que se han movido estas fuerzas. Sin embargo, está llegando el momento en que se haría cuesta arriba impedir un ordenamiento jurídico que ponga las cosas como deben ir en una democracia. Es un contrasentido que la ganancia que hemos logrado en institucionalidad para la democracia, conserve las máculas insostenibles de la falta de una regulación moderna y actualizada para las organizaciones que deben sustentar la democracia. Hace falta un consenso sobre la ley de partidos. Los acuerdos no muerden.

En espera de respuestas

Sin que se haya disipado la conturbación social ocasionada por los asesinatos brutales de las jovencitas Emely Peguero Polanco, Dioskairy Gómez y Rosalinda Yan Pérez, ya se registra una muerte sospechosa, la de la estudiante Kimberly Esther Adón, de 16 años de edad, y la desaparición de Carolane Suazo de León, de 20, cuyo paradero se desconoce desde que salió de su residencia el 27 de agosto pasado. Estos dos casos están rodeados de interrogantes que esperan respuestas de las autoridades.
Los familiares de Kimberly dudan que su muerte fuera accidental, como se ha alegado. Y los parientes de Carolane, influidos por la ola de crímenes contra muchachas, temen por su vida. Las autoridades deben dar respuestas certeras sobre las circunstancias que rodean estos hechos tan preocupantes.


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