Los aguerridos estudiantes que
conmovieron la conciencia nacional

http://hoy.com.do/image/article/169/460x390/0/910E0CDA-8220-40B7-ABDE-2AF16B3FAF63.jpeg

Matanza en calle Espaillat
POR JOSÉ ALFREDO RIZEK BILLINI

Nos decía el profesor Juan Bosch que todo ser humano debía escribir sus testimonios como elemento que contribuye a clarificar la verdad y enriquecer la historia de los pueblos.

Durante 46 años he mantenido el deseo de expresar mis testimonios sobre la gesta estudiantil del 20 de octubre de 1961, cuando aguerridos adolescentes conmovieron la conciencia nacional.

La organización de los estudiantes universitarios de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, en la Federación de Estudiantes Dominicanos (FED); integrada por: Armando Hopelman, Rafael Alburquerque, Asdrúbal Domínguez, Antonio Isa Conde, Roberto Saladín, Villanueva y otros, organizaron en el Paraninfo Dr. Defilló dos mítines, donde asistimos los estudiantes de la normal “Presidente Trujillo”, hoy Liceo Juan Pablo Duarte y de la normal de señoritas Salomé Ureña.

El espìritu de rebeldía corría por nuestro torrente sanguíneo.  El liceo Presidente Trujillo, dirigido por el profesor Mena Velerio, un trujillista a carta cabal y con sub-director Virgilio Travieso Soto, inmortal del deporte, quien siempre nos aconsejaba cuando en los pasillos del liceo se acumulaban los grupos que criticaban al régimen.  El profesor Gilbert, maestro excelenter de matemáticas y trigonometría, Negro Travieso, a quien los compañeros llamaban “Cebotibio”, hombre de gran sencillez, al cual le tocó la desdicha de una muerte trágica.

Dentro del cuerpo profesoral estaban los profesores José del Carmen Rodríguez, Modesto Medrano, la profesora española Millán, que retornó luego a España, las hermanas Hubiera, Ligia Amada Melo vda. Cardona, la Ramòn, cuñada de don Andrés Avelino, la profesora Dolores Rosario de Arte e Historia, con su porte de diosa griega,  años después la compañera del profesor Vìctor Da.  Así como otros que ahora escapan a mi memoria y que representaron una generaciòn de excelentes educadores que hoy veneramos con sincero amor y grata recordación.

El liceo en el año 1961 tenìa una biblioteca tan completa como la Municipal y recuerdo que las obras sobre el Almirante Genovés pasaban de 100, cuidadosamente encuadernadas en piel.  La colección sobre el centenario del nacimiento de Eugenio Marìa de Hostos de unos 23 tomos y la casi totalidad de las principales obras de autores nacionales.

En la mañana del 18 de octubre de 1961 acudimos al liceo y desde la hora de entrar se percibía la movilización a realizar en el receso de las 9:00 a.m.,

iniciada bajo los gritos “fuera los Trujillo”, estudiantes unidos contra la dictadura,  el estudiantado se concentraba en el auditorio.  Rafelito Bueno, el profesor José del Carmen Rodríguez, el que suscribe y otros, exhortando a iniciar una jornada de lucha y apoyo a los compañeros universitarios.

A los pocos momentos se presentó el profesor Miguel Angel Jiménez (alias Cuchico), a exigirnos regreso a las aulas y desistir de las protestas, a lo cual nos negamos rotundamente.  El personero trujillista nos amenazó con el envío de las fuerzas policiales.

La respuesta no se hizo esperar a tan insólita amenaza, los estudiantes con algunos martillos ocultos en los bultos comenzamos a quitar las letras del frente del liceo Presidente Trujillo y golpear el busto del tirano, asì como las 5 estrellas que estaban incrustadas en el pedestal de mármol.

Terminada esta acción, los estudiantes bajamos en numerosos grupos por la antigua Ave. Josè Trujillo Valdez hasta el liceo Salomè Ureña, en donde exhortamos a las estudiantes a unirse a la protesta.

En esos momentos un carro negro marca Chevrolet, modelo 1957, llegó a la esquina de la calle Sánchez con Padre Billini, con una patrulla encabezada por el mayor Tuto Arseno Colón y el Capitán Américo Dante Minervino Matìas con un contingente de policías, producièndose un desplazamiento de los estudiantes a los tejados de las casas de la calle Sánchez.

El intercambio de piedras y pedazos de alcantarillas duraría unos 30 minutos.  Es preciso señalar que en medio de la refriega el ex-teniente Salustiano Llinás Boregauru, se lanzòóen medio de la calle exigiendo a Tuto Colón, que enfundara su arma de fuego y dejara de realizar disparos.

Al dìa siguiente, el 19, los grupos y jóvenes estudiantes, iniciamos las movilizaciones en la calle Arzobispo Portes, José Gabriel García con Palo Hincado, donde se trabaron varias refriegas con algunos contingentes policiales, que comandaba el Mayor Murrat, quien evitò que las tropas bajo su mando cometieran excesos y los estudiantes que combatìan desde las azoteas, si eran apresados, los conducìa al cuartel policial del Palacio de Justicia de Ciudad Nueva.

Los combates contra las fuerzas policiales se intensificaron en la tarde y por las habilidades y pericias de los aguerridos jóvenes, que en el flanco oeste y sur dirigía el valeroso Homero Hernàndez, asesinado años después vilmente por el terror “balaguerista”. 

El dìa 20 viernes, “Ciudad Nueva” amaneció con una gran expectativa, aunque con relativa tranquilidad; los plataneros, carboneros y los vendedores de vegetales, engalanaban el ambiente con el pregonar de sus ventas.  .

Entre las 10:00 y 11:00 a.m., se volvieron a concentrar los grupos juveniles en la calle Padre Billini esq. Espaillat,  luego fueron llegando  grupos de San Miguel, San Lázaro y San Antón, que encabezaban

Guïguï la foca, el Pei Pujols, Rafelito Bueno y Barahona, a los cuales se suman Otto Morales, Homero Hernàndez y uno cuyo nombre no retengo en la memoria, oriundo del callejón de Regina, a quien llamàbamos “maroteo”.

Para las 2:00 p.m., se habían concentrado unos 200 jóvenes en el tramo de la calle Espaillat esq. Padre Billini hasta la Arzobispo Nouel, donde vivía la familia Calcaño, allí se atravesò un jeep Land Rover y algunas alambradas de pùas. 

No era la intención crear un espacio insurrecto en esas zonas de la ciudad, no se apedrearon carros con placas oficiales, no se maltrataron personas vinculadas al règimen de Trujillo.  En vista de una solicitud de las hermanas del tenebroso y sanguinario Félix W. Benardino para salir del área , se le buscó un vehículo público, siendo escoltadas hasta su salida del sector. 

En el periòdico oposicionista de la época Unión Cívica, pag. 4-B del 25 octubre de 1961, se informaba que en el interior del Hospital Padre Billini, fueron hechos varios disparos por miembros de la.  Los practicantes médicos Pedro Nolasco Green y Anìbal Saint Hilarie fueron heridos cuando la policía irrumpió en el  recinto hospitalario, siendo heridos también Iris de la Cruz, Josè Castellano Marte y la doctora Altagracia Concepción (Tatica), valiente dama de San Lázaro, que años más tarde señaló públicamente al asesino del periodista Gollito Garcìa Castro, actitud valiente que enaltece a la mujer dominicana.

Dentro de la lista de heridos se contaban Blanca Margarita Rodríguez Conde, Teresita Campagna de Guzmán, Ramón Sanino, Cirilo Càceres Martínez, Carlos Romero Domínguez, Milagros Ares, Euclides Solano, Pedro Cerda y en el entonces hospital William Morgan internaron gravemente herido a un joven de Bayaguana de apellidos Vargas Solís, que falleciò dìas después y lo enterraron en el cementerio rural de Guerra.

Tres jóvenes fueron asesinados: Tilso Roldán Vargas Almonte, Rafelito Curiel ,y el de Bayaguana Vargas  Solìs.  Se estimò aproximadamente un centenar de heridos.

El cuartel de bomberos de la Ave. Mella se convirtió la noche del viernes 20, en una horrible cámara de torturas.  En el patio que se utilizaba como parqueo de vehìculos, agentes de distintos Servicios de Inteligencia Militar (SIM),  golpearon despiadadamente a cuantas personas detenidas llevaban.  Los gritos se escuchaban con gran consternación por los moradores del vecindario.

“Sean mis primeras palabras para felicitar calurosamente a la Policía Nacional por la ejemplar conducta que observó durante las explosiones de violencia que han ocurrido en los últimos días en diferentes localidades del país”.  Es la primera vez en la historia de la República que las fuerzas encargadas de velar por el mantenimiento del orden ofrecen a la ciudadanía un ejemplo de civilidad que honraría los cuerpos castrenses de los países mas civilizados de las tierra”.

Joaquín Balaguer, Presidente de la República.

Que forma más despreciable de juzgar los ideales de la juventud dominicana que se había inmolado en luchas prolongadas durante más de tres décadas de dictadura, que había hecho suya la creencia de :  Quien muere con gloria, nunca muere y su sangre semilla de ejemplo serà” (JIG).

Pero esa actitud despreciable del Dr. Joaquín Balaguer fue reiterativa en su vida pública  frente a la juventud dominicana.  Aun està vigente la desaparición y crimen de los hermanos Serafín de Jesús y Amado Santana Vitoria y Juan Zorrilla, jóvenes ejemplares de Santa Cruz del Seybo y que ante los reiterados reclamos de la opinión pública y familiares de que se le entregasen sus restos mortales para darle cristiana sepultura.  La respuesta fue la de ofrecer dinero a la madre adolorida y desconsolada.

Es este personaje de nuestra historia que las Càmaras Legislativas declararon “Padre de la Democracia”, cuanta ironía a los màrtires y luchadores por la libertad del pueblo dominicano.

Son más genuinos esos dominicanos que expresaron con frases enaltecedoras el valor y sacrificio de nuestro pueblo y su juventud combativa, “mis banderas son blancas y no tienen una sola gota de sangre”, (F.G.B.), o aquella del 27 de febrero del 1963, “dominicanos mientras yo gobierno este paìs la libertad no perecerà”. Juan Bosch.