Los cascanueces dominicanos arman perico ripiao navideño

A1

José Paúl Rodríguez, es un médico rehabilitador que ama la Navidad y los cascanueces. Su afición por estos vistosos muñecos nació en uno de sus viajes a Estados Unidos, cuando compró sus primeros cascanueces para adornar su consultorio en el año 2004.
Aunque confiesa que desde pequeño le gustó coleccionar objetos, no fue hasta un día cuando uno de sus pacientes, al ver a los primeros muñecos en su consultorio, decide regalarle uno, y fue ese detalle que lo inspiró a armar una colección que hoy va por más de 400 objetos inspirados en “El rey de los ratones”.
Paúl, quien viaja con frecuencia posee cascanueces de diferentes partes del mundo. Ha comprado en Alemania, Bélgica, Holanda, diferentes estados de Estados Unidos, Puerto Rico, México… pero le faltaba tener los cascanueces dominicanos.
“Aunque no es un muñeco propio de nuestro país, yo debía tener cascanueces que sean dominicanos y se me ocurrió un perico ripiao con cascanueces dominianos y la gente me decía que era un poco difícil, pero conseguí en un lugar los tres primeros que son del mismo color y tenían la posición de las manos acomodadas para los instrumentos”, contó Rodríguez.
Continuó explicando que este cuarteto no lo armó solo, pues consiguió unos cómplices que se comprometieron con él a crear este perico ripiao que áun no posee nombre.
“Entonces con la ayuda de dos personas amigas mías, la arquitecto Marcia Sosa y su sobrina Madeline Muñoz, que tiene que ver con publicidad, nos pusimos a armar los muñecos y un tercer amigo, Natalio, fue quien me llevó al mercado modelo a conseguir los sombreros, tambora, güira y marcas, el problema estuvo en el acordeón y optamos por hacer uno, lo hizo Marcia y ahí armamos los cascanueces dominicanos”, explicó el doctor.
Aunque Paúl es muy celoso con sus muñecos y cuidadoso, está abierto a compartir su hermosa colección en una exhibición.


COMENTARIOS