Los cuentos “anti chinos”

EDUARDO KLINGER PEVIDA.
EDUARDO KLINGER PEVIDA.

Cuentos chinos” es una expresión que se usa para calificar una historia como mentira. Tiene su origen en la desconfianza que generaron las historias de lo que Marco Polo había visto en China y que muchos no creían. Hoy, por desconocimiento, y quizás prejuicios ideológicos trasnochados, algunos crean, o creen, ciertos “cuentos anti chinos”. Siguen ignorando el verdadero rol de China en nuestro mundo. Desde 2016 el FMI situó a China liderando el ranking de economías partiendo del PIB, a paridad de poder adquisitivo, mientras CEPAL considera que China es la que más influye en el crecimiento de la economía mundial.

Repetidas historietas se repiten hasta por inercia con relación a los intensos vínculos que se han ido forjando entre América Latina y el Caribe y China en los últimos 20 años. China, convertido en segundo socio comercial de la región – aunque primero de varias naciones -, empezó a construir también vínculos de cooperación. De 2006 a 2017 ha concedido a la región 85 préstamos por 150,417 millones de dólares, solo a Venezuela 62,200. En el Caribe ha concedido 5,144: Trinidad& Tobago y Jamaica 2,600 y 2,100 respectivamente; 175 a Guyana; 170 a Barbados y 99 a Bahamas. Generalmente los préstamos se conceden a cambio de exportaciones como garantía. Eso tiene sus ventajas para los receptores. Hoy es la principal fuente de financiamiento para la región habiendo superado en momentos a todos los demás prestamistas juntos. Los préstamos chinos han ido mayoritariamente a energía, infraestructura y minería. Nada impide que ambas partes procuren hacer coincidir voluntades e intereses.
En Ayuda Oficial al Desarrollo 2000-2014, el récord lo tiene Cuba con más de 6 mil millones de dólares incluyendo condonación de deuda. Otras 12 naciones recibieron fondos por diversas cuantiás además de Nicaragua -58 millones – y Haití-11millones-, con los que no mantiene vínculos oficiales. Bajo el indicador Otros Flujos Oficiales, con fines comerciales, entre 2000-2014 lo recibieron 14 naciones lideradas por Venezuela con más de 10 mil millones; Ecuador 9 mil y Brasil 8 mil millones.

Aunque con un alto nivel de relaciones comerciales recíprocas, 266 mil millones en 2017, estas se caracterizan por exportaciones regionales de productos primarios, un 72%, y un 91% de las compras a China de manufacturas de alta, media y baja tecnología, lo cual genera una brecha tecnológica en el intercambio acentuando una asimetría negativa. Esta situación es reconocida explícitamente por el Gobierno chino por lo que ha manifestado la decisión oficial de desarrollar relaciones de cooperación tecnológica, científica y educativa para que en la región se pueda crear más valor. Igual hicieron Japón, Malasia y Tailandia en los decenios de los 80 y los 90 que pasaron a construir industrias intensivas en tecnología y capital variando radicalmente la estructura de sus exportaciones. Es el camino que tenemos por delante. China ha firmado Acuerdos de Asociación Estratégica con Venezuela, México, Argentina, Perú, Chile, Ecuador y Brasil, este último en 2017.

La RD tiene el desafío de armar unas relaciones beneficiosas o ser víctima de los “cuentos anti chinos”.