¿Los debo o me los deben?

Mi sentido común me dice que si todavía encontramos a nivel internacional quien nos haga préstamos, es porque tienen la seguridad de que los podrán cobrar a corto o largo plazo, aunque no deja de ser preocupante el camino que hemos estado recorriendo en los últimos 20 años acumulando una deuda externa espeluznante.

Parecería que  nuestros economistas se han acostumbrado a mantener un perfil bajo, a pesar de conocer cifras que crearían una revolución en cualquier sociedad. Lo cierto es que el 21 de septiembre pasado, publicada bajo la firma de la periodista Soila Paniagua, apareció en el periódico HOY la noticia de que un análisis del Centro Regional de Estrategias Económicas Sostenibles (CREES) estableció que la deuda pública consolidada de la República Dominicana es de 35,185 millones de dólares (algo más de 1,400 mil millones de pesos dominicanos), con un incremento de un 139% en la deuda externa y un 742% en la interna, entre los años 2005 al 2013, lo que dividido entre los aproximadamente 10 millones de dominicanos, sin importar sexo o edad, equivale a  unos 140 mil pesos por cabeza.

La mayoría de los dominicanos no puede dar constancia de haber recibido en ningún momento esa cantidad de dinero directa o indirectamente, pero muchos funcionarios gubernamentales, legisladores y políticos que saltaron supersónicamente de la miseria a la ostentación, sí están seguros de que ese dinero entró al país. Mi sugerencia es que no publiquemos, como siempre, un álbum de la corrupción para entretenimiento, sino que hagamos una lista, con pelos y señales, de quienes se lo robaron para quitárselo por las buenas o por las malas.