Los embarazos en adolescentes

Todo esfuerzo que hagan las instituciones públicas y privadas del país para luchar contra la epidemia de los embarazos en adolescentes son bien recibidos por necesarios. Por eso estamos viendo con buenos ojos la iniciativa del Ministerio de la Juventud y de otras entidades sobre el particular. Por años hemos luchado contra este problema, un verdadero problema, pero debemos aceptar que los progresos o logros han sido muy insuficientes. Es obvio que algo más tenemos que hacer y que el fenómeno tiene que ser estudiado con mayor profundidad y despojándonos de métodos tradicionales y de premisas que lucen equivocadas.
La sociedad dominicana tiene, como principio general, que defender a sus adolescentes y a sus jóvenes y librarlos de toda práctica que atente contra su presente y contra su futuro. Ya los médicos han dicho una y otra vez, por ejemplo, los males físicos que acarrean los embarazos a destiempo. Los sicólogos han hablado desde sus saberes sobre las consecuencias de este hecho y los maestros narran, apenados, cómo jóvenes brillantes han visto su futuro frustrarse. Sicólogos y antropólogos culturales han expresado que en los embarazos precoces casi siempre la pobreza está de por medio, y los religiosos suelen levantar el argumento de las familias disfuncionales, las familias monoparentales y la irresponsabilidad paterna.
El fenómeno es complejísimo y puede estudiarse y leerse desde distintas perspectivas. Sin embargo, la sociedad no puede quedarse ahí. No puede hacer de este hecho un tema de laboratorio social, médico o religioso. Hay que ir más allá. Hay que actuar, hay que mover cielo y tierra para dar con una fórmula que nos permita defender a nuestros jóvenes, hombres y mujeres.

Saludamos los logros de Promese

Según el informe rendido por el director del programa Promese/Cal, doctor Antonio Peña Mirabal, la carencia de medicamentos para las personas de menos ingresos es un tema que quedó en el pasado. Las llamadas Farmacias del Pueblo están por doquier, actualmente 526, ofertando los medicamentos básicos que los galenos de los hospitales públicos recetan a los pacientes. Esta es una gran noticia. Tener instituciones que cumplan su función con eficiencia merece nuestro reconocimiento.