Los enemigos de Punta Catalina

Los enemigos de la Central Termoeléctrica Punta Catalina, quienes aspiran a la paralización de la obra so pretexto de los sobornos confesados por la brasileña Odebrecht, pueden dividirse en tres grupos: primero, la empresarial generadora privada de energía; luego, la oposición política al Gobierno del presidente Danilo Medina y, tercero, los ignorantes que inundan las redes sociales oponiéndose a cualquier iniciativa desarrollista.
Los generadores privados, conocidos como los IPPs, tienen poderosos motivos financieros para oponerse a Punta Catalina, pues su riqueza engordó groseramente a expensas de venderle a la CDEEE la energía más cara de la región, a través de una sucesión de contratos tan leoninos como los del denominado Acuerdo de Madrid, ya caducado, razón por la cual dejarán de percibir miles de millones de dólares que durante décadas se han embolsillado en operaciones que superan con creces los US$3,400 millones admitidos por Odebrecht como pagos de coimas para obtener obras en una docena de países.
El más peligroso es el segundo grupo, integrado por la oposición política, que pretende extender el affaire Odebrecht hasta 2020. Los rivales de Medina temen las consecuencias políticas y electorales favorables que se derivarán de la entrada en vigencia de Punta Catalina destinada a acabar los apagones y cuyo primer generador, de 360 MW, estará listo para entrar al sistema energético nacional en febrero de 2018, según informó Manuel Pérez, gerente sénior de la CDEEE.
Por tanto, presionan en la presente coyuntura del caso Odebrecht, contratista junto a Technimont-Estrella, para que Medina descontinúe su obra cumbre, desconociendo que a Punta Catalina apenas falta el 25 por ciento para su terminación.
El tercer grupo está integrado por los ignorantes, aquellos activistas de las redes sociales, contratados para hacer ruido y confundir a los incautos.


COMENTARIOS