Los graves peligros de la inmigración

JOSÉ ANTONIO MARTÍNEZ ROJAS

Los grandes flujos de inmigración causados por los diferentes conflictos armados que se desarrollan, tanto en el Medio Oriente, como en el Norte y algunos países de África, han inducido a las regiones involuntariamente receptoras de esta desordenada migración, a tomar serias medidas para evitar que en un futuro no muy lejano, estas minorías constituyan una serie amenaza para los nacionales de los países de esa manera invadidos.
¿Cuáles son los inmigrantes menos deseados? En las redes sociales aparecen situaciones que confrontan actualmente varios estados europeos ante la avalancha de inmigrantes que utilizan cualquier medio posible para llegar a los países más desarrollados de Europa. Es así, que los más apetecibles lo constituyen: Alemania, Holanda, Suecia, Bélgica, Francia, Reino Unido y en menor cuantía, España, Grecia e Italia, en donde cruzar el mar Mediterráneo constituye un aliciente por la poca distancia que separa África de Europa.
El gobierno de Holanda ha tomado serias medidas regulatorias para impedir que los islamistas se beneficien de medidas que inciten alentar la inmigración de países musulmanes. En la nueva legislación, los islamitas deberán obligatoriamente aprender el idioma holandés para poder ser residentes en su territorio. Esta medida ha sido posible aplicarse, ante el peligro inminente de que la sociedad holandesa está a punto de disgregarse en términos de identidad. Es por eso, que el Gobierno ha desistido del modelo de la sociedad multicultural, tal y como venía propiciando hasta el presente.
Las medidas tomadas por el Gobierno holandés implican abandonar los subsidios especiales a los musulmanes para favorecer una integración a los cuales ellos han hecho caso omiso. Además, contempla la prohibición de los casamientos forzosos, así como la prohibición del uso de vestimentas que cubran todo el rostro, el velo, la burka y la hijab.
Según estudios muy serios, algunos países europeos, como Francia, Holanda y Bélgica, en tres decenios podrían alcanzar una población árabe similar a la nativa. Hemos observado en las redes sociales, fotografías de la ciudad francesa Marsella, en las cuales es muy difícil ubicarla dentro del territorio francés ya que parece una ciudad de cualquier país árabe del África del norte.
El presidente Donald Trump, ante el empuje de los inmigrantes mexicanos, ha decidido deportar aquellos que no poseen documentos, no obstante estos haber formado familia en territorio estadounidense, lo cual ha producido la separación de la unidad familiar. En estos momentos, ha habido deportaciones dramáticas, en las cuales padres han sido separados de sus hijos por estos no tener documentos legales que avalen su permanencia en territorio estadounidense.
Con respecto a nuestro país, con la permisiva actuación de nuestras fuerzas armadas, las cuales deberían custodiar, proteger e impedir el paso de ilegales a la República Dominicana, ésta se ha convertido en la tierra prometida para la República de Haití, cuyos conciudadanos franquean la frontera a voluntad, sin que nuestras autoridades realicen las funciones para detener una inmigración haitiana embrutecedora que mina con su proceder, la identidad dominicana y que pacíficamente la socava, estimándose la misma-malcontada– sobre un millón de haitianos.
En la misma red puede también conocerse el caso de cómo Albania, invadiendo pacíficamente a Kosovo, terminó haciéndose con el territorio de esta. Nuestros militares en la frontera con Haití, deberían ser despojados de su uniforme, ya que por unos pesos permiten la introducción masiva de miles de haitianos, que en poco tiempo y gracias a la permisividad de nuestras autoridades migratorias, pretenden ser admitidos como dominicanos, siendo los mismos respaldados por la Oficina de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) y varias de las Organizaciones No Gubernamentales (ONG), que pagadas con dinero de los contribuyentes dominicanos, actúan contra los intereses de la República, sin que aparezca un líder político que le ponga coto a tantas iniquidades.
Así como Holanda, Francia, Alemania, Suecia, Bélgica, Dinamarca y el Reino Unido están poniendo trámites para impedir la ocupación pacífica de su territorio, la República Dominicana debe hacer lo mismo. Para realizar esta acción, debería formarse un cuerpo armado formado por militares a los cuales se les instruya sobre la peligrosidad de permitir el trasiego de nuestra frontera. Esta masa silente de más de un millón de haitianos, podría convertir a nuestro país en el nuevo Kosovo. Lo percibiremos cuando tal vez sea tarde y solo nos quedará ante el Muro de las Lamentaciones: ¨llorar como mujeres, lo que no supimos defender como hombres”.podrían alcanzar una población árabe similar a la nativa


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