Los hechos en el tiempo

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Al cumplirse 16 años de la despedida física de Juan Bosch, ex presidente de la República Dominicana, ejemplo vivo de pulcritud, honestidad, humildad y entrega total a los mejores intereses del pueblo dominicano, resulta saludable para el país hacer un breve y apretado repaso de los últimos cincuenta años de vida republicana. En su discurso inaugural el 27 de febrero de 1963, Bosch expresaba: “Un gobernante democrático debe tener oídos abiertos para oír la verdad, ojos activos para ver lo mal hecho antes de que se realice, mente vigilante para que nada ponga en peligro la libertad de cada ciudadano, y un corazón libre de odios, dedicado día y noche sólo al servicio del pueblo”. Celebrando otro aniversario de la gesta restauradora ese mismo año, decía el ilustre jefe de Estado: <<Nadie puede explicar dónde está el origen de ese amor delirante que la humanidad ha llamado patriotismo. Pero es un hecho que el ser humano prefiere su patria, aún cuando sea pobre y desdichada, a la patria de otros hombres, aunque ésta sea rica y venturosa, como es un hecho real que la foca y el salmón y la anguila y el ave migratoria prefieren para perpetuar la especie y quizá para morir el sitio donde nacieron>>.
El 27 de abril de 1977 el presidente del Partido de la Liberación Dominicana nos decía: <<En los llamados partidos democráticos, que no son realmente democráticos sino populistas, los candidatos a puestos se presentan ellos mismos ante las masas y hacen propaganda entre ellas, a menudo utilizando alguna forma de compra de la voluntad de los votantes, con lo cual las desmoralizan y convierten en un comercio las elecciones que se hacen para escoger candidatos, lo cual crea hábitos de corrupción que luego se extienden a las organizaciones políticas.
Esas organizaciones han tratado de evitar la formación de tales hábitos estableciendo las llamadas “elecciones primarias”.
Pero sucede que las elecciones primarias cuestan dinero, a veces mucho dinero, y los que aspiran a ser candidatos tienen que buscar ese dinero donde esté, y naturalmente el dinero no está en manos de la gente del pueblo sino de los dueños o jefes de bancos, empresas y negocios, y al solicitar dinero de esos dueños o jefes de empresas, negocios y bancos, los que se corrompen son los aspirantes a candidatos porque de hecho quedan obligados a defender los intereses de aquellos que les facilitaron los medios para alcanzar las candidaturas de sus partidos.
Esa es una de las maneras en que operan los mecanismos de corrupción de los llamados partidos democráticos. La alta dirección del PLD tiene el deber de evitarle daños al Partido, y el daño de la corrupción, que es mortal, tiene que ser evitado a cualquier precio>>.
Juan Bosch fue la negación del pensador renacentista Maquiavelo. Este último aconsejaba: <<Un príncipe prudente no puede ni debe mantener fidelidad en las promesas… cuando las razones que la hicieron prometer ya no existen… Pero es necesario saber encubrir bien este natural, y tener gran habilidad de fingir y disimular: los hombres son tan simples, y se someten hasta tal punto a las necesidades presentes, que quien engaña encontrará siempre quien se deje engañar>>.
Resucitemos a Juan Bosch para que nos cree una renovada mística hostosiana que derrote los amagos de un potencial maquiavelismo de nuevo cuño.


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