Los intereses creados

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“Todos llevamos en nosotros un gran señor de altivos pensamientos, capaz de todo lo grande y de todo lo bello… y a su lado el servidor humilde, el de las ruines obras, el que ha de emplearse en las bajas acciones a que obliga la vida.”
La magnífica comedia teatral llena de intriga y picardía del genial Maestro Don Jacinto Benavente, Nobel de Literatura 1922, pasa el tiempo y no pierde vigencia. Volvió a caer en mis manos al ser citada – no recuerdo por quien- en una amena e inteligente discusión donde se analizaba y enjuiciaba una especie de sainete local: las próximas elecciones generales limpias del 2,020; la inefable Ley de Partidos Políticos y, en especial, el método o procedimiento a seguir en las asambleas primarias que deberá escoger, entre sus candidatos posibles, aquellos que mejor represente y proteja sus intereses grupales, incluyendo en el PLD sus dos líderes principales debiendo regirse por un modelo de padrón electoral abierto (“Entren to”) o cerrado (“Solo lo míos) que decidirá la Junta Central Electoral lo que más convenga mientras el pueblo pierde y se ríe.
La escogencia de esas candidaturas es de vital importancia tanto para los partidos de oposición, llamémosle así, contrarios al oficialismo, como para el partido gobernante, sus aliados, dirigentes y militantes activos y, sobre todo para un vasto sector productivo y la sociedad civil que, siendo independiente o apartidista no tienen vela en ese entierro donde debería primar el interés del país, el de las grandes mayorías nacionales que demanda un gobierno participativo, justo y democrático, quedando esto último relegado a un tercer plano.
El conflicto de intereses se manifiesta con mayor complejidad y encono en el PLD que se juega su futuro, rota la unidad monolítica que le hacía vaticinar a su otrora gobernante una permanencia en poder por veinte años, sin fisuras, sin oposición, y que hoy se ve bloqueado por el nuevo mandamás del partido y sus acólitos que modificó, a la cañona, la Constitución del 2010 para ser reelecto por cuatro años más y que, al parecer, aspira al continuismo sin hacerle concesión alguna a aquel que frustró sus tempranas aspiraciones, imputándole su derrota electoral frente a su opositor Hipólito Mejia, lanzando la frase acusatoria: “El Estado me venció.”
“Los intereses creados” de Don Jacinto Benavente, además de ser una magnifica comedia fantasiosa, es una enjundiosa pincelada, un estudio de los sentimientos y del comportamiento humano cuando la avaricia, la ambición de riqueza y poder, el disfrute de una vida gozosa se antepone a toda virtud que desdeña el rufián desalmado, no carente de talento, que se burla de todo y a todo se atreve (Crispín) igual que el amo todopoderoso, temido, reconocido y reverenciado por sus teneres y favores (Polichinela), capaz de sacrificarlo todo amigos, familia menos preservar su fortuna mal habida, convencido de que “sin dinero no hay cosa que valga ni se estime en el mundo. Que es (el dinero) el precio de todo.”


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