Los papeles invertidos en la Policía Nacional

Desde muy joven venía oyendo decir que la Policía Nacional es un cuerpo civil armado, cuya misión principal es cuidar vidas y propiedades, y naturalmente, eso de cuidar vidas significa proteger a la ciudadanía. Pero oigan bien, los agentes policiales no son militares, como muchas gentes creen.
Cuando tenía en carpeta este trabajo, pensamos titularlo: “Ni en los tiempos de Balaguer”, en referencia a los últimos acontecimientos de atropellos en que se han visto involucrados agentes policiales. No es necesario mencionarlos, están fresquecitos en la mente de la sociedad dominicana.
Recuerdo el Gobierno de don Antonio Guzmán. Una de las primeras medidas a la que se abocaron esas autoridades, fue a la despolitización de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional.
Ahora, en esta “dictadura perfecta”, como la llama el historiador y economista Bernardo Vega, o sea, los gobiernos del Partido de la Liberación Dominicana, se ha vuelto a politizar a los guardias y policías. Un retroceso, ya que durante los gobiernos de don Antonio, así como el de Salvador Jorge Blanco; civiles, militares y policías exhibían respeto mutuo. Y como dijo el insigne Benito Juárez: “El respeto al derecho ajeno es la paz”.
Ahora, desde que los agentes policiales llegan donde deben actuar con moderación para proteger vidas y propiedades, arriban disparando tiros a diestra y siniestra, sin identificar objetivos claros, como ocurrió hace unos días con los piñeros del Mercado Nuevo.
Así no puede ser. Una institución como, llamada del orden, y que debe inspirar respeto, sus actuaciones deben ganar ese respeto de la población, no como ahora que ningún ciudadano confía en la uniformada,
Entendemos finalmente, que todos debemos trabajar para mejorar la deteriorada imagen de la Policía, pero los primeros que deben dar un paso al frente en ese sentido, son sus comandantes.