Los peligros gastronómicos de la Navidad

Los peligros gastronómicos de la Navidad

En Navidad las casas se llenan de aquella comida que habitualmente intentamos evitar. Cuando terminan las fiestas estamos empachados y saturados. La clave para disfrutar de las delicias de esta época del año está en la moderación y la selección de alimentos sanos.

[b]2) Comer de manera sana en Navidad[/b]

En estas fechas se incrementa el consumo de ciertos alimentos ricos en grasas y con mayor cantidad de carbohidratos que el que el organismo puede asimiliar. Aquí te ofrecemos una lista detallada de los más navideños y, entre ellos, los más saludables.

El típico menú navideño a base de canapés, mariscos, carne, salsas, dulces y bebidas alcohólicas es una auténtica bomba para el estómago. Aunque parezca imposible, podemos salir airosos de este reto sin hacer grandes sacrificios y disfrutando de la excelente gastronomía navideña. La clave: moderación y selección.

Expertos en nutrición recomienan privilegiar en esta época la ingestión de alimentos sanos como frutas y vegetales; cambiar el tradicional cerdo por otras carnes con menos grasa y reducir al máximo el consumo de dulces y bebidas alcohólicas.

Entre los alimentos recomendados se encuentran:

Piña. Aportan fibra, calcio, magnesio, fósforo, potasio, betacaroteno y vitamina C. Ayuda a disminuir las calorías de las comilonas y además contiene bromelina, una enzima que te ayuda a digerir las proteínas.

Ciruelas pasas. Ricas en fibra, calcio, fósforo, potasio, vitamina B3, B6, beta-caroteno y hierro. Son laxantes y contienen ácido oxálico. Son beneficiosas para la sangre, el cerebro y los nervios. Ayudan a reducir el colesterol.

Dátiles, Fibra, calcio, hierro, beta-caroteno, ácido fólico y vitamina B3. Los dátiles frescos cortan la diarrea y los secos reducen el estreñimiento y mejoran los problemas respiratorios. Son antianémicos y reducen la fatiga. En Oriente Medio se consideran afrodisíacos.

Uvas. Además de ayudarte a contabilizar las campanadas, son ricas en polifenoles y resverastrol, con efectos anticancerígenos. Regulan el colesterol, previenen las enfermedades cardiovasculares y son diuréticas. Las uvas son la mejor cura depurativa después de la cena de Nochebuena.

Pavo. El tradicional pavo aporta poca grasa si no te pasas con la salsa y el relleno. Es rico en proteínas, hierro, zinc. Beneficioso para anemia, síndrome premenstrual y embarazo.

Vino. Rico en sustancias antioxidantes, protege la salud cardiovascular. Eso sí, bebe con moderación sin olvidar que es una bebida alcohólica que produce adicción y resaca.

Pescados. Los que huyen del tradicional asado protegen sus arterias con las grasas sanas de los pescados.

Piñones. Para no engordar basta comer un puñado porque son frutos secos ricos en magnesio, potasio, zinc, hierro, vitamina E y vitamina B. También contienen proteínas y grasas esenciales. Se consideran un sustituto de la carne para los vegetarianos.

Ostras. Lujo de Casanova, se consideran afrodisíacas por ser muy ricas en zinc, mineral que mejora el funcionamiento de los órganos sexuales. También contienen vitaminas A, B12 y C y hierro. Sin abusar, son beneficiosas para las funciones cardiovasculares, inmunológica y sexual.

[b]REMEDIOS CONTRA LOS EMPACHOS NAVIDEÑOS[/b]

Empacharse en Navidad no es nada raro: comidas copiosas, sobremesas de turrón y licores, polvorones entre horas, comidas de empresa, cenas de amigos, familiares… tu estómago acaba como una lavadora, te matan los ardores y te sientes pesado e intoxicado.

[b]ALGUNOS TRUCOS PUEDEN AYUDAR:[/b]

Empieza cuanto antes la ‘dieta del día siguiente’ para que tu estómago empiece a respirar. Dale poco, ligero y suave, y bebe muchos líquidos. Toma nota:

Dieta blanda. En cierto modo estás enfermo y tu estómago necesita un respiro, así que dieta blanda y de enfermito: caldos vegetales, purés, arroz y pescado cocidos, fruta y yogures sin grasas, con poca sal y mejor al vapor. Toma piña (ayuda a digerir), uvas (depuran), naranja (vitamina C), verduras, aceite de oliva (una cucharadita por la mañana ayuda a trabajar al intestino) y yogures para renovar la flora intestinal.

Cuidado con el bicarbonato. Es lo primero que utilizamos cuando tenemos una mala digestión, pero tanto el bicarbonato como las sales de frutas y antiácidos son poco recomendables y tienen efectos secundarios.

No te acuestes enseguida. No se te ocurra irte a la cama inmediatamente después de cenar, sobre todo si has comido demasiado. Deja pasar al menos tres horas y, si puedes, da un paseo.

Poca carne. Sustitúyela por pescado, más digestivo. Si no te gusta, elige pavo, pollo o aves antes que embutidos, cerdo o cordero, más indigestos.

Toma infusiones. Purifican, limpian y ayudan a hacer la digestión: manzanilla, diente de león, poleo, menta o anís (combate las flatulencias).

[b]NAVIDAD CON EL ESTÓMAGO A SALVO [/b]

Para no intoxicarse durante las navidades los expertos recomiendan que en esta temporada la comida no sólo tiene que ser deliciosa, sino también segura. Es importante tener en cuenta que:

La limpieza en el momento de preparar los alimentos es fundamental.

Debe lavarse muy bien las manos y superficies que estén en contacto frecuente con los alimentos. Las bacterias pueden extenderse por todos los lugares de la cocina, como son los bordes del fregadero, utensilios, esponjas y contenedores.

No permita que una bacteria se propague de un producto alimenticio a otro, sobre todo cuando se trata de carne y mariscos crudos. Las autoridades de salud advierten que debe guardar los alimentos sin preparar y sus jugos lejos de los alimentos ya preparados.

Al momento de descongelar algún producto, sólo someta a baja temperatura la cantidad que va a cocinar, guarde el resto en el congelador.

El alimento que va a descongelar no debe estar más de dos horas fuera del refrigerador.

Los alimentos deben estar bien cocidos para de esa manera matar la bacteria que causa enfermedades.

Supervise la fecha de caducidad de los productos enlatados, sobre todo de aquellos que están en oferta.

Bote cualquier alimento que huela mal o haya cambiado su color normal.

[b]PARA TOMAR EN CUENTA[/b]

Aunque sea Navidad, no dejes de hacer ejercicio o procura dar buenos paseos para compensar los excesos.

Si el ‘banquete’ es en la cena, come ligero durante el día siguiente; si has tenido una gran comida navideña, cena un yogur, un caldito o una fruta. La clave es compensar. Sírvete antes la ración que vayas a comer y una porción de pan razonable.

Procura no llegar con mucha hambre a la mesa para no atiborrarte.

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