Los remesadores dominicanos

¿Quiénes son los remesadores de la República Dominicana? Aunque esta palabra está en desuso, según los sabios que manejan las novedades de la lengua española, aquí la estamos utilizando en el sentido que la conocemos todos los dominicanos, que no es otro que la persona, hombre o mujer, que nos envía remesas o dinero desde el exterior con cierta regularidad. Nuestros remesadores son aquellos criollos que un día cargaron su maleta, su macuto o su mochila y dijeron “me voy, aquí en mi tierra no se puede avanzar, no puedo desarrollarme”, y se fue. ¿Cuántos son estos? A ciencia cierta no sabemos con exactitud, pero sí conocemos por diversas estadísticas que suman casi dos millones. Y sabemos también que están en Estados Unidos, en Canada, en Puerto Rico, todavía en Venezuela, en España, en Italia y hasta en Dubai. En estos siete países están la mayoría, pero hay muchos otros regados por otras naciones. Este migrante, porque eso es lo que es, es gente valiente, con iniciativa, dispuesta a morirse en acción antes que paralizarse y fallecer de hambre. Trabaja duro, en ocasiones cumpliendo jornadas de 12 y hasta de 16 horas por día. Sus privaciones en el exterior son ya famosas, porque desarrolla un obligado sentido del ahorro que no le permite disponer de sus ingresos para llevar una vida muy cómoda y descansada. Porque tiene que financiar su vida allá, en el lugar que le recibió, y aquí, en Dominicana, para proveer el sustento a la familia que dejó.
Igual, este migrante-remesador tiene sus sueños. Él o ella quiere un día tener su casa propia, sobre todo en su patria, porque para el dominicano la realización plena de una persona llega cuando tiene su “techo”. Y también desea educar a sus hijos y “acomodar” a los viejos. Pero lo primero para él o para ella seguirá siendo enviar los “chelitos” a la familia que quedó allá, a los hijos y a los “viejos” y probablemente también a la compañera que aguarda el día cuando pueda juntarse con “su amor” en los países. Ese remesador y los demás están enviando ahora mismo a este país cerca de siete mil millones de dólares. Una cifra imprescindible para la llamada estabilidad económica y financiera de la República Dominicana. Piense usted, lector o lectora, en lo siguiente: solo en los siete años comprendidos entre el 2011 y el 2017, se recibieron 29 mil 984 millones de dólares en remesas de dominicanos residentes en el exterior. Casi 30 mil millones. Ya pronto, en diciembre, muchos de los enviadores de remesas vendrán para las navidades. Ojalá podamos tratarlos como se merecen.