Magaly Pineda: empoderamiento femenino y violencia

Empoderamiento femenino y prevención de violencia son esenciales. En ambos Magaly Pineda hizo grandiosas contribuciones. Mujer brillante y retadora que nos visitaba en Managua, nos llenaba de ideas y como abuela agregada, traía regalos para Julito y Marianita nuestros hijos. Tenía una agenda internacional que cautivaba en nuestro jardín, las mejores intelectuales de América facilitando una reflexión nueva sobre la mujer. En teoría conceptualizó la acumulación de poder y derechos por la mujer con herramientas de prevención de violencia.
Debemos reencontrarnos con Magaly y su tradición de reflexión en el campo político y social. Volver a las raíces de la filósofa dominicana que más propuso iniciativas que renovaron el pensamiento sobre el poder de las mujeres. Fue ella que gestó durante el primer encuentro feminista de América en Bogotá, que el 25 de noviembre fuera el Día de la No Violencia contra la Mujer, en Memoria de Minerva, Patria y María Teresa.
En este siglo XXI la violencia contra la mujer es parte sustantiva del nuevo perfil epidemiológico de América. En mortalidad, incidencia y prevalencia, sólo la superan los accidentes de tránsito y la violencia urbana. La probabilidad que una mujer muera por heridas causadas por sus propias parejas es un gran problema de salud pública y una expresión de la barbarie machista que impera en las relaciones sociales. Se estudia que violencia contra la mujer afecta a una de cada tres mujeres en América, y tiene consecuencias para la salud de las sobrevivientes, tales como lesiones físicas, retrasos sociales, embarazos no deseados, abortos, infecciones de transmisión sexual y diversos resultados negativos en materia de salud mental.
Magaly se manejaba con inteligencia, soltura y gracia, como si las ideas brotaran con magia sin emerger de una botella de materialismo histórico. Su línea expositiva aunque progresista, tenía poco que ver con el clásico marxismo que campeaba en las catedrales revolucionarias. Fue libre, franca e íntegra pensadora que bajo otros cánones, había estudiado en Puerto Rico. Debió ser la primera feminista en dirigir el Ministerio de la Mujer cuando éste fue creado en 1999. Fue promotora de esa ley, y aunque no militaba en el partido de gobierno de ese entonces, sí estaba próxima a Gladys Gutiérrez pues había compartido con ella el Programa de Igualdad de Oportunidades para las Mujeres (PIOM). Tampoco del 2000-2004 se le dio la oportunidad para ocupar esta función. Se la perdieron.

Magaly recitaba que resultará grave otorgar sólo un manejo judicial y coercitivo, sin una gestión cultural y de salud pública. Esta epidemia solo es controlable desde la cultura de la violencia y una vigilancia activa que actúa sobre causas y no sobre efectos. El Estado tiene que compactarse en un sólo programa que proceda con recursos sobre conocidos factores de riesgos. Empoderar a la mujer, la familia y la sociedad en el control de esta grave epidemia.


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