Marcha Verde: grano a grano se llena la gallina el buche

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La Marcha Verde ha sido el factor nacional decisivo para obligar al Gobierno a instrumentar casos contra los identificados por los ejecutivos de Odebrecht como sobornador y sobornados en el caso dominicano. Sin la Marcha Verde, que se estrenó con una gran manifestación el pasado 22 de enero, es muy probable que el Ministerio Público se hubiese “hecho el loco”, como casi siempre sucede en este país de corrupción sistémica y endémica.

La Marcha Verde ha logrado canalizar el repudio que subyace en un segmento importante de la sociedad dominicana contra el robo público (la corrupción), ahora en manos del PLD, con 13 años consecutivos usufructuando. Además, ante las precariedades de la oposición partidaria, muchos han encontrado en la Marcha Verde la posibilidad de expresar su rechazo al Gobierno peledeísta. La Marcha es hoy el espacio primordial de la política opositora.

Todo movimiento social tiene un inmenso reto: mantenerse fiel a sus propósitos. Parece simple, pero no. Es difícil porque en torno a los movimientos sociales (y en especial los que muestran éxito de convocatoria), se generan otros intereses políticos. Además, en la euforia del éxito,se pierde la perspectiva de que el apoyo social a un objetivo no produce necesariamente otrosapoyos. He ahí, por ejemplo,la fallida carta de renuncia de hace varias semanas.

En el caso Odebrecht se han iniciado sometimientos, y ya sea porque al Gobierno no le interese instrumentar bien esos procesos judiciales, o porque los encartados yainiciaron su campaña en los medios de comunicación de que no son culpables (o ambas cosas), hay una alta probabilidad de que al final no haya sanciones importantes para nadie.

Por eso, si el combate a la corrupción es el norte de la Marcha Verde, las demandas y manifiestos deben enfocarse en avanzar el procesoiniciado. Puede parecer poco, pero como dice el refrán, grano a grano se llena la gallina el buche.

Pedir el sometimiento de dos expresidentes y el actual, aunque parezca audaz, desvía la atención del objetivo inmediato. No porque esos presidentes no sean responsables de la corrupción, ¡lo son! Sino porque investigar y someter a Danilo Medina, Leonel Fernández e Hipólito Mejía sólo sería posible en uncontexto de colapsodel sistema político, que ampliossectores de la sociedad dominicana rechazarían.

El deterioro económico no ha llegado alpunto en que la mayoría piense que es mejor echarlo todo por la borda. Cuando eso llegue, si llega, entonces estaríamos en una nueva ecuación política. Por ahora, la mayoría de la sociedad dominicana busca enmendar, no colapsar.

Los organizadores de la Marcha Verde mostraron el pasado domingo 16 de julio, una gran capacidad de convocatoria, mucha gente asistió a la marcha; pero no una visión oportuna del momento político y las posibilidades reales de cambio. En el manifiesto hizo falta una lista corta y precisa de demandas concretas. El éxito de un movimiento social se mide finalmente por las conquistas específicas que pueda mostrar.

La oposición partidaria quisiera cobijarse en la Marcha Verde para avanzar políticamente, y se presenta a las marchas. ¡Pero ojo! los intereses de la Marcha Verde son distintos, deben consistir en obligar al Estado a ser transparente en la gestión pública y someter a la Justicia a los que se desvíen de esos propósitos. Ese no ha sido el norte del Estado dominicano, y todos los partidos que han pasado por el poder, grandes y pequeños (y casi todos han pasado), están contaminados de corrupción.