Mármoladas

VÍCTOR A. MÁRMOL
El imponente Monumento de Santiago, remodelado por el gobierno del doctor Leonel Fernández a un costo de 100 millones de pesos, según datos oficiales, comenzó a construirse originalmente en el año l943 fecha de mi nacimiento en esa ciudad con una campaña de recaudación “voluntaria” de fondos entre la población.

El llamado “Monumento a la Paz de Trujillo” fue construido con la idea de los adulones del régimen para decirle al mundo “la paz que había logrado el país con el gobierno del generalísimo Trujillo”.

La idea para la construcción de esta “obra maestra de la ingeniería nacional y del santiagués Mauricio Alvarez Perelló”, fue del político Mario Fermín Cabral, quien siendo senador y vicepresidente del Senado, entregó a Trujillo el 14 de mayo de 1955, el pergamino contentivo de la ley que lo invistió como “Padre de la Patria Nueva”, con ese nuevo título y una copa conmemorativa del acto.

Veintidós años atrás, en 1933, el Congreso le había otorgado a Trujillo el rango de “Generalísimo”, pero no fue tres años después, en 1937, que el presidente del Senado le colocó dichas insignias, en una ceremonia en la que el dictador expresó que “estáis rindiendo un merecido y noble tributo a los héroes de la epopeya nacional, que despiertos, vigilantes en su sereno recogimiento del sepulcro nos piden acción, trabajo, constancia y valor”.

Fermín Cabral fue también el que propuso el cambio de nombre de la ciudad de Santo Domingo por el de Ciudad Trujillo.

El legislador y político era el padre del notable poeta nacional Manuel del Cabral, y abuelo de la política Peggy Cabral, viuda del doctor José Francisco Peña Gómez.

El Consejo de Estado, presidido por un santiagués, Rafael F. Bonnelly, cambió en l962 el nombre del Monumento a la Paz de Trujillo, por el de Monumento a los Héroes de la Restauración de la República. Siendo yo apenas un niño, con algunos diez años de edad, iba al Monumento en compañía de amigos, y además de subir a los pisos del edificio, nos dedicábamos a deslizarnos por los peldaños de las escaleras.

El Monumento se construyó a 312 metros sobre el nivel del mar, en el sitio denominado Cerro del Castillo, la colina más elevada de Santiago, al Este de la ciudad.

Datos oficiales de la época señalan que “el Monumento será coronado con una figura de la paz; una mujer con los brazos abiertos, hecha en bronce, de 26 pies de altura y cuatro toneladas de peso”.

Trescientos sesenta y cinco peldaños tendrá la escalera que llevará a la parte superior del edificio.

La estructura dispondrá, en el primer piso, de un salón ornamental donde serán colocados bustos de bronce de los personajes mas destacados de la historia dominicana, en particular de la familia Trujillo.

En el segundo se exhibirán los objetos históricos de la Era de Trujillo y el Gran Album de Oro del Monumento a la Paz de Trujillo, en el cual se registrarán las firmas de los visitantes distinguidos. En la tercera planta habrá una biblioteca que incluirá las obras públicas sobre la Era de Trujillo.

En los dos pisos superiores, habrá miradores para que se pueda apreciar el Valle del Cibao y a la entrada del Monumento habrá una estatua de Trujillo tamaño heroico, con toga universitaria, con el pergamino de doctor honoris causa”.

Para el historiador Edwin Espinal Hernández, “el Monumento a la Paz de Trujillo (1944), fálica alusión del poder machista que se levanta torneado sobre base cuadrangular impecablemente geométrica y construido en el llamado Cerro del Castillo, pasa ser el símbolo identificador de la ciudad al tiempo que obra maestra de la ingeniería nacional y del santiagués Mauricio Alvarez Perelló”.