Más alerta cada año

República Dominicana despide la temporada ciclónica de este 2018 con un balance inferior en impactos de fenómenos atmosféricos al de otras veces pero con la misma preocupación por la vulnerabilidad en que se encuentran extensos asentamientos humanos de zonas bajas inundables, ribereñas o en bordes de precipicios y hondonadas. Una deuda social que se conjuraría con uso mayor de recursos que no parecen disponibles ahora, al menos para solventarla parcialmente y a mediano plazo. El más importante proyecto habitacional y transformador del Estado denominado el Nuevo Domingo Savio serviría de modelo para llegar a franjas más extensas de los bordes de alto riesgo y muy contaminados de los ríos Ozama e Isabela.
El país vive el resultado de muchos años de ocupaciones irregulares de espacios en los que surgieron viviendas precarias y cinturones de miseria en Santo Domingo y Santiago, para solo referirse a las ciudades que con más alarma deben recibir los preludios de huracanes, sin ser la única amenaza seria en términos meteorológicos ahora que el cambio climático augura la frecuencia de comportamientos extremos de sequía e inundaciones y una elevación del nivel del mar con agudos efectos de corto plazo para litorales bajos. El país tiene que planificar acciones inmediatas de prevención y mitigación para desastres naturales enfocándose en los sectores sociales y de producción de mayor riesgo.

Brechas para ir demasiado lejos

El trato garantista de blandas reglas para preservar derechos a los convictos mueve a preocupación cuando se aplica con pocas señales de moderación y templanza que le impidan resultar una opción fácil para eludir el rigor de las penas… y hasta para huir. Algunas prontas reducciones de prisión o súbitos envíos de los condenados a vivir en sus casas mueven a escepticismo; más cuando se trata de beneficiarios que fueron condenados por hacerse delictivamente de fortunas, esas que fácilmente abren puertas con todo y rejas.

Un nuevo orden de cosas sirvió para alfombrar camino al célebre y sentenciado Quirinito que desapareció sin rastros, vivo y coleando. Con argucias y simulaciones la ley puede ser usada contra ella misma, cuidando las formas y cambiando de jueces para obtener sentencias instantáneas.