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Más Que Deportes. Osvaldo Virgil merece más

Osvaldo Virgil debutó en las Grandes Ligas con los Gigantes de Nueva York el 23 de septiembre de 1956 y abrió las puertas a más de 700 dominicanos que han desfilado por el Big Show. Virgil también fue el primer criollo con 4 hits en un partido y el primer latino en jugar para los Tigers de Detroit, bateando de 5-5 en su debut el 17 de junio de 1958.
Fue además el primer dominicano en dirigir en las Grandes Ligas, sustituyendo de manera interina durante 10 partidos al suspendido piloto de los Padres de San Diego Dick Williams en 1984, ganando 6 de los 10 encuentros disputados.
No olvidemos sus grandes años con las Águilas Cibaeñas y los Leones del Escogido, como mánager y jugador, entre otros equipos en la Liga Dominicana y Venezolana.
Algunos siempre recordaremos al apodado Orégano de Montecristi como el pionero en llegar a jugar y dirigir el deporte rey de los dominicanos al más alto nivel y más que todo tener una conducta intachable dentro y fuera del terreno de juego por más de 60 años, pues aún con su avanzada edad se mantiene aportando al deporte que ama y ayudando a las jóvenes generaciones.
Virgil, sin embargo, no ha sido reconocido como lo merece. Históricamente las autoridades deportivas y medios de comunicación se olvidan hasta de la fecha de su debut y aunque en su natal Montecristi se inauguró en el 2006 un aeropuerto con su nombre, estoy seguro que prefiere que se le honre con una instalación deportiva de importancia.
A sus 85 años de edad Virgil aspira que antes de morir aunque sea una gallera lleve su nombre, según le expresó al columnista de este diario Héctor Gómez hace un tiempo. Creemos que figuras como Virgil hay que preservarlas y darle mayor notoriedad, pues deben servir de ejemplo para las nueva generaciones.
Vamos a darle en vida todos los honores que se merece.