Mayor respaldo a la exportación

Pobre es el balance de las relaciones de comercio entre República Dominicana y naciones que mediante convenios o políticas de Estado facilitan los intercambios. El país se beneficia poco de facilidades que no implican aceptar productos criollos tal como lleguen. Los mercados exteriores exigen calidad y precios ventajosos para el que compra y rentables para el que vende. Mercadería con claridad en el origen de sus componentes. Para los productores dominicanos de vocación exportadora los requisitos, generalmente altos, son un desafío para competir con éxito en lugares a los que llegan otras ofertas más calificadas en ocasiones. En su propio entorno acompañan a República Dominicana países de similar o inferior nivel económico que funcionan con costos, estándares y rentabilidad satisfactorios.

Este país aparece rezagado en estructuras y políticas de respaldo a los procesos generadores de bienes exportables a los que debe librarse de factores internos adversos como los que causan los altos costos de la energía eléctrica, de los combustibles, del financiamiento bancario y del transporte sindicalizado; más los efectos de una presión fiscal que no se orienta a estimular renglones básicos. Tampoco es fácil en República Dominicana vencer trabas y obsolescencias de mecanismos estatales retardatarios que penalizan iniciativas empresariales. Las bajas cifras de exportación y de participación en el PBI de artículos claves lo dejan dicho.

Honores a los restauradores

Tras perder la independencia vía la anexión a España a 17 años de la separación de Haití, patriotas dominicanos respondieron al llamado a recuperar la soberanía emprendiendo en 1863 una guerra contra las tropas de ocupación, enfrentadas con impresionante tesón, valentía y disposición para el sacrificio. Pasaron a la historia como nuestros “Héroes Restauradores”. En el calendario nacional, el 16 de agosto es fecha para el orgullo y la veneración. Un día también para reafirmar compromisos con la dominicanidad y sus valores bajo un mismo signo tricolor. Los ideales de libertad no cambian. Tienen el mismo valor que en los episodios en que hubo que defenderlas con las armas. Diferente sería la forma de querer invalidar o mediatizar nuestros destinos soberanos. Contra esas posibilidades debemos estar siempre armados moralmente.


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