MCC pide a cristianos trabajar contra violencia hacia la mujer

Fernando Langa, director del Movimiento de Cursillos de Cristiandad

El Movimiento de Cursillos de Cristiandad (MCC) manifestó ayer su preocupación por la grave situación de violencia contra la mujer, la cual atribuye a la pérdida de valores morales y familiares e instó a los cristianos a trabajar para erradicar ese flagelo.
“El cristiano no puede ser pasivo ante la violencia contra la mujer, su sensibilidad debe expresarse al tope”, expresó el director del MCC, Fernando Langa.

Langa señaló que cada asesinato de una mujer lleva el luto no solo a su familia directa, sino a todo el entramado social que debe admitir un fracaso en las políticas de protección del género más vulnerable.
“La relación entre el hombre y la mujer se ha constituido con el paso de los tiempos en una especie de relación de poder, cuando lo mandado por Dios es que sea una relación de respeto, amor y ayuda mutua”, expresa Langa.
Indicó que cada maltrato físico o psicológico hacia una mujer equivale a aplicarlo a una madre, una hija, una hermana o una amiga. Asimismo apuntó que el feminicidio es consecuencia de la devaluación del principio de la vida como bien supremo.
Consideró que esta violencia se deriva de actitud sexistas, creencias estereotipadas, relaciones de desigualdad en virtud del género y, fundamentalmente, por quitar a Dios del centro de la relación de las parejas. Agregó que también incide el haber relegado en el proceso de crianza de los hijos la educación en valores.
Recordó que desde el momento de la creación, Dios puso a la mujer y al hombre en condiciones de equidad y dignidad para juntos formar y conducir a la familia sobre los cimientos de amor, paz, el respeto, la tolerancia y ser generadores de esperanza.
Citó que la violencia en la relación del hombre y la mujer rompe esa armonía y puede llevar al extremo que hoy se ve con gran preocupación con mujeres siendo quebradas en su dignidad y no pocas asesinadas por su sola condición.
Dijo que hay que estar conscientes de que la erradicación de este preocupante flagelo de los feminicidios no es solo responsabilidad de los gobiernos, sino de las instituciones, de las iglesias y de cada uno, tras apuntar que ese crimen suele ser el desenlace de una larga historia de maltratos observados con indiferencia o irresponsablemente por otros.

Igualmente iniciar un cambio de actitudes que pueden ser generadoras o propagadoras de la violencia o discriminación.


COMENTARIOS