“Me gusta superar obstáculos”

GINA MAMBRU DE LA SELECION DE VOLIBOL /HOY/CARLOS ALONZO/2015
GINA MAMBRU DE LA SELECION DE VOLIBOL /HOY/CARLOS ALONZO/2015

Las lesiones son parte de la vida de los atletas, y más en deportes de mucho esfuerzo físico como es el caso del voleibol.

Saltos, remates y a veces golpes y torceduras son parte de los sufrimientos que a atraviesan las jóvenes que se destacan en ese deporte.

Ese es el caso de Gina Mambrú, actualmente una de las más importantes jugadoras de la selección nacional de voleibol dominicana, una de las Reinas del Caribe.
Entre el 2010 y el 2012, Mambrú atravesó serias complicaciones en su carrera.

Primero en el 2010 sufrió una trombosis que la llevó a perderse varios eventos importantes, incluyendo el mundial de voleibol y los Juegos Panamericanos de Río de Janeiro.
Pero esos problemas no amilanaron a la joven nacida en Cristo Rey y producto del Club Los Cachorros.

“Tuve una complicación muy fuerte. Yo lo veía sencillo y pensé que me iba a poner bien con una pastilla. Me perdí el mundial de voleibol y eso me motivó bastante porque sabía que me podía recuperar tras perder también los panamericanos. Duré casi dos años lesionada también con problemas de una rodilla, pero sentí una gran felicidad porque regresé y ahí mismo pude ir a los Juegos Olímpicos”, dijo Mambrú al conversar con redactores de Hoy luego de una sesión de preparación física en un gimnasio de la capital.

Mambrú recuerda cómo estuvo cerca de quedarse fuera del ciclo olímpico por los problemas de salud, pero principalmente por una lesión de rodilla sufrida precisamente un año antes de los Juegos Olímpicos.
“Me lesioné en el 2011 en julio. El repechaje para clasificar a Londres era en enero. No era el tiempo suficiente para jugar porque me lesioné la rodilla”, indicó la talentosa jugadora.
Pero su mente siempre fuerte le sirvió para nunca rendirse y emplearse a fondo en su lucha por lograr lo anhelado.
“A mi me gusta superar obstáculos, me gusta lo difícil”, dijo con una amplia sonrisa en su rostro.

Sus inicios. La hija de una contadora y un ingeniero mecánico tuvo que decidir temprano en la vida el camino que quería recorrer.

Inicialmente bailarina de ballet, Mambrú se vio en una encrucijada cuando su tamaño comenzó a limitarla en la danza clásica.

“En el ballet me estaba quedando muy alta y me tenían que hacer coreografías sola y al final el volibol me llamó más la atención ya que cuando fui a un campamento me llevaron a la selección nacional infantil y vieron que tenía habilidades y pude seguir con el deporte”, recordó.

Y agregó: “A los 13 años me dediqué definitivamente al deporte. Nos buscaron un colegio donde entrenábamos, nos bañábamos y luego a estudiar directamente. También en esa transición tuve mucho apoyo de Milagros Cabral ya que éramos del mismo club (Los Cachorros) y ella se convirtió en mi madrina”, contó.
A Cabral, ya retirada del deporte, la considera no solo su madrina sino un modelo a seguir y de cómo hacer las cosas bien.

“Un día tuve el privilegio de buscar un premio de ella de volibolista del año y dije que eso sería lo mejor para mí y lo logré en el 2010. Ella siempre ha sido inspiración mía y lo mejor. Ella se dedicó a su profesión y luego tuvo su familia y eso es precisamente lo que yo pretendo hacer también”, opinó.

Una vida complicada. Pese a los grandes logros alcanzados y el brillo disfrutado como estelar de la selección nacional de voleibol, además de haber reforzado en diferentes escenarios internacionales, Mambrú reconoce que la vida de deportista no es nada fácil.

“La verdad es que la vida de una volibolista no es tan sencilla como se ve, no solo es ponerse un uniforme y jugar sino que hay que hacer muchos cambios y sacrificios. Los tiempos horarios son difíciles también, pero lo más complicado como deportista es prepararse y estar listo todo el tiempo”, indicó.

“Es un sacrificio de vida. Al principio cuando una era jovencita se emocionaba mucho por los viajes, pero ya con la edad… los viajes no son tan tediosos, pero dejar la familia, el perrito y la pareja cuando uno la tiene, no es fácil”, opinó.

Apoyo familiar. Mambrú es la segunda hija de una familia de tres hermanos.
Sus padres ya están retirados del trabajo, pero admite que el apoyo de su familia ha sido vital.
“El apoyo de mi familia ha sido incondicional. Disfrutan cada logro mío y están ahí. Lo que yo siento, ellos lo sienten también”, dijo con mucho orgullo.


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