MEGAREXIA LA NEGACIÓN A ACEPTAR LA OBESIDAD

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El trastorno alimentario denominado megarexia, es el lado opuesto a la anorexia: personas peligrosamente obesas que frente al espejo se ven delgadas y sanas. Las grasas, comida rápida (fast food) o los postres son su pan de cada día.
La megarexia es un trastorno alimentario, menos conocido que la anorexia, la bulimia o la ortorexia, pero no por ello menos grave.
Además, teniendo en cuenta que la obesidad es un fenómeno en aumento, que afecta ya a más de 500 millones de personas en todo el mundo, es posible que muchos individuos con sobrepeso sean megaréxicos no diagnosticados, que terminarán siendo obesos si no toman conciencia de su problema y rectifican su estilo de vida a tiempo.
Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), este desorden alimenticio que afecta a 8 de cada 10 personas obesas en el mundo y puede derivar en diabetes, hipertensión y problemas cardiovasculares.
De acuerdo con un estudio realizado por la American Pshychiatric Association, 85 % de las personas obesas en el mundo sufren de este trastorno y por cada anoréxico que se tiene registrado hay por lo menos 10 megaréxicos. “Ellos son conocidos como gorditos felices o satisfechos que se niegan a aceptar su condición física”, explica el mismo informe.
Síntomas. Mirarse en los espejos de cuerpo completo, desconocer su peso, utilizar prendas holgadas que escondan el cuerpo, asegurar que todo les queda grande, enfadarse cuando alguien se refiere a su alimentación o creer que las básculas están dañadas son algunos de los síntomas relacionados a este trastorno.
Esto, dicen los especialistas que realizaron la investigación, conlleva a que estas personas no cuiden su alimentación y pongan en peligro su salud “al no percibir su obesidad, siguen comiendo sin controlarse, tienen tendencia a comer comida chatarra, lo que no favorece su salud”.
Estigma que rodea la obesidad. Flavia Robles, una paciente que ha logrado superar esta enfermedad y que hoy día es gerente de Ensayos Internacionales de Novo Nordisk, ofreció su testimonio a la agencia de noticias internacionales EFE; en el mismo asegura que los distintos estigmas que persiguen a las personas con obesidad, la incomprensión de la sociedad y la sensación de soledad favorecen su aumento de peso. “Uno de los principales problemas es que el propio paciente tiende a negar su obesidad y a minimizar el problema, además de que la gente no ve esto como una enfermedad y culpa a quienes la padecen por vivir esta condición”, explicó.
La peligrosa relación entre obesidad y diabetes. Según datos de diversos estudios 8 de cada 10 personas con diabetes tipo II tienen sobrepeso u obesidad. La OMS estima que el número de adultos con diabetes casi se ha cuadruplicado desde 1980, pasando de 108 millones en ese año a 422 millones en 2014.
Grados moderados de obesidad pueden elevar el riesgo de diabetes hasta 10 veces, y el riesgo crece mientras mayor es la intensidad de la obesidad. También se relaciona al tipo de obesidad, en cuanto a la distribución de la grasa corporal, siendo mayor en obesidad de tipo toracoabdominal.
Tipos de diabetes que causan aumentos de peso. Con la diabetes tipo 1, el cuerpo deja de producir la hormona insulina, necesaria para utilizar glucosa, la forma principal de azúcar en la sangre.
La glucosa proviene de los alimentos que consumimos y es la fuente principal de energía necesaria para estimular las funciones del cuerpo humano. Debido a que el organismo no puede utilizar la glucosa apropiadamente, éste la deshecha en la orina. Como resultado, una persona con diabetes tipo 1 puede ganar o perder peso.