México en la hora de la nueva época

10_08_2018 HOY_VIERNES_100818_ Opinión8 A

-y III-
Para poder enfrentar con éxito los diversos y complejos problemas del México de hoy, era necesario que Andrés Manuel López Obrador obtuviera un alto grado de legitimidad en las elecciones del pasado 1 de julio. De lo contrario, habría sido sometido a grandes riesgos. Por ello, si su triunfo hubiese ocurrido en 2006 o en 2012 podía haber tenido mayores dificultades.
Fue el caso de Fidel Castro, referido por el mismo comandante cubano: si los asaltos a los cuarteles Moncada, en Santiago de Cuba, y Carlos Manuel de Céspedes, en Bayamo, logran su objetivo el 26 de julio de 1953, en plena etapa del stalinismo, otro pudo haber sido el desenlace del proceso histórico de ese país; para el 1 de enero de 1959, bajaron de la Sierra Maestra y desde los demás lugares donde se extendió la acción armada, legitimados por amplios sectores del país y del extranjero, durante los años de lucha.
Este martes, López Obrador recibió su constancia de presidente electo de parte del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF). Hasta ahora, los datos ofrecidos le consignan 307 diputados de 500, y 80 senadores de 128; 31 de 32 estados; solo perdió Guanajuato, que es bastión del Partido Acción Nacional (PAN). Su organización, Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), consiguió más de la mitad de federales (58,7 por ciento) y en 12 de los 27 congresos locales.
Todo indica que estamos frente a un proceso de gran profundidad, tal como él lo ha llamado: la 4ta. transformación de México, pero de manera pacífica y radical. Lo aplastante del triunfo y la forma cómo se ha manejado, lo sitúan a él y al proceso en una posición privilegiada. Se expresa en la relación de los más diversos sectores nacionales, y el modo de comunicarse, desde el primer día, entre el presidente electo de México y el de los Estados Unidos.
La categoría de los comisionados del presidente Trump ante López Obrador (Mike Pompeo, secretario de Estado; Steven Mnuchin, secretario del Tesoro; Kirstjen Nielsen, secretaria de Seguridad Interior, Jared Kushner, yerno del mandatario) y los contenidos de las importantes cartas cruzadas entre ambos líderes, “es botón de muestra (según Marcelo Ebrad, nominado Canciller de su país a partir del 1 de diciembre ) de una nueva etapa en la relación de México y Estados Unidos”.
Si logra realizar su propuesta de campaña de impulsar el desarrollo, con el crecimiento y combate a la pobreza, y la pacificación del país, ya eso sería prácticamente un gran cambio. La semana pasada, se iniciaron, en Ciudad Juárez, los foros por la paz y la reconciliación nacional, para poner fin a la etapa más sangrienta desde la Revolución debido a la guerra entre y contra los cárteles de la droga que vive el país, especialmente desde la llegada de Felipe Calderón al poder.
Los foros recorrerán 20 ciudades en los próximos tres meses antes de la toma de posesión del 1 de diciembre. De estos encuentros, encabezados por López Obrador y los funcionarios relacionados con el tema, saldrá un plan que se convertirá en política pública.
En 2010, Ciudad Juárez, en la frontera con Estados Unidos, era la más violenta del mundo con 253 homicidios por cada 100 mil habitantes. Solo el último fin de semana se contabilizaron 30 muertos en 20 horas. En México, cada día hay 80 homicidios violentos y un mexicano desaparece cada dos horas, sin que se vuelva a saber nada de él. El año pasado murieron asesinadas 31, 174 personas, la gran mayoría por armas de fuego, 6,615 más que en 2016 (un incremento del 27 por ciento) y más del doble que hace solo ocho años. Una tasa de homicidios de 25 por cada 100 mil habitantes, según datos recientes del periódico El País, de España.
Ese es el principal drama que ya López Obrador empezó a enfrentar. Pero no es ahora cuando inician él y su equipo los trabajos para transformar México. Hace tiempo que vienen asumiendo una síntesis de lo mejor de la historia de ese hermoso y gigantesco país, cargado de tantas tradiciones y valores.
En la historia más reciente, Morena hunde sus raíces en el Partido de la Revolución Democrática (PRD) que fundó y dirigió Cuauhtemoc Cárdenas, y que el hoy presidente electo representó brillantemente como presidente de Ciudad México (DF) y candidato presidencial, con Porfirio Muñoz Ledo y otros visionarios, entre los que figura un dominicano-mexicano llamado Héctor Díaz Polanco, escritor y pensador, digno continuador de Pedro Henríquez Ureña.