Mirta Roa reafirma valores obra de su padre Augusto Roa Bastos

21_04_2017 HOY_VIERNES_210417_ El País12 A

La vigésima versión de la Feria Internacional del Libro Santo Domingo 2017 nos permitirá no solo conocer más de la cultura del país invitado de honor, la República del Paraguay, sino además la oportunidad de reencontrarnos con la obra y pensamiento de su figura literaria más importante: Augusto Roa Bastos (Asunción 13 de junio 1917 –Asunción 26 de abril 2005).
La feliz coincidencia de que este homenaje que le rendimos como país al Paraguay confluya con el año en que se celebra el primer centenario del Premio Cervantes 1989, nos da la oportunidad de conocer más de este protagonista del boom latinoamericano, autor de obras fundamentales como “Hijo de hombre” y “Yo el Supremo” a través de la presencia en el país de su hija, Mirta Roa, quien además es la presidenta de la fundación que garantiza la permanencia de su memoria y sus aportes sociales y culturales.
Motivada por la admiración que sentimos por la obra y la figura de Augusto Roa Bastos a quien leímos en nuestra muy temprana adolescencia, decidimos entrevistar a Mirta Roa, sobre su padre, las celebraciones del centenario y su fundación.
Ella empieza por agradecer “profundamente a este país el homenaje que realiza en honor al Paraguay y a Roa Bastos. Es una gran emoción poder participar de esta fiesta y esto es gracias al esfuerzo de los realizadores de esta Feria del libro en República Dominicana”.
Marivell Contreras: ¿Qué significa ser la hija de un autor de la estatura de Augusto Roa Bastos?
Mirta Roa: Como una de sus hijos, celebro y agradezco esta distinción, porque esto coadyuva a que nuestra misión se pueda realizar más allá de las fronteras de nuestro país. Para nosotros es una responsabilidad muy grande mantener vivo el legado que dejó para que próximas generaciones puedan conocerlo y enriquecerse con su obra.
MC: ¿Qué costo emocional le ha tocado pagar por ser su hija, trabajar en su obra y en la preservación de su memoria?
MR: A mí me ha costado mucho desprenderme del sentimiento filial para contemplarlo como el ser humano maravilloso que es. La situación cercana, en el afecto y la convivencia, dificultan la comprensión de la magnitud de su figura, grande fue el trabajo para lograr el desapego y el estudio profundo para poder situarme enfrente y poder observarlo y profundizar en su obra. Al principio, tocar sus cosas, leer sus cartas, ordenar sus papeles, me producía un gran sentimiento de orfandad, pero recordaba un pedido que me hiciera en sus últimos días y es que me ocupara de sus cosas”.
Mirta Roa afirma que no ha estado sola en este proceso, pues le acompañan sus hermanos y los amigos del escritor y que juntos han provocado que el propio estado paraguayo se ocupe no solo a honrar los valores, de su padre, sino también “recordar y a enaltecer a sus héroes civiles, porque si no entendemos que ellos son los forjadores de nuestra cultura, no podemos avanzar como nación”.
De hecho, pusieron en funcionamiento una campaña que se llamó “Camino al Centenario” con diversas actividades con la que lograron la promulgación de la Ley 5790 que determinó el año 2017 como el “Año del Centenario de Augusto Roa Bastos”, y la existencia de una Comisión Nacional para organizar los actos. Ese país celebra otros tres centenarios de escritores: Epifanio Méndez Fleitas, Hugo Rodríguez Alcalá y José María Rivarola Matto.
“Desde La Fundación aspiramos a que estos homenajes sean masivos y populares, para que llegue de verdad al conocimiento de la mayoría y que la gente se apropie de él como la bandera de la educación y la justicia, y de la superación”, asegura.
La Fundación Roa Bastos, como la mayoría de las instituciones de su tipo, utilizan los formatos digitales para la difusión de sus eventos y hacer visibles sus actividades para hacerlas llegar más rápido al público, pero Mirta llama la atención sobre la necesidad de seguir incitando a la juventud a “la lectura en físico, del libro en papel”, un ejercicio que considera “indispensable para la cultura”.
MC: Me atrae pensar en sus visitas a las escuelas y sus conversatorios con los niños, ¿qué les dice y qué le enseñan ellos motivados por su estímulo?
MR: Cuando me encuentro con niños en las escuelas o ferias del libro donde acuden estudiantes siempre trato de mostrar al Roa humano, papá, ser esencial, destacar los valores, su filosofía de vida sobre la austeridad, la constancia, el rigor, la fe en el hombre, el respeto a las diferencias, el respeto a la mujer, el respeto a nuestro hábitat, la democracia, la justicia social. Son los pilares de su pensamiento. Creo que los grandes problemas que todavía están vigentes son algunos de los mismos que denunciara mi padre, la injusticia social, la agresión al hábitat con la deforestación y otros crímenes ecológicos, y la solidificación de una verdadera democracia.
La obra de Roa Bastos, que fue escrita en su mayor parte en el exilio, pues fue víctima, como muchos otros escritores de la época de las dictaduras políticas que dominaban a América del Sur en los años 60, 70 y parte de los 90, tiene una alta vinculación con temas sociales y políticos, crítica de la guerra y apoyo a la cultura guaraní, segundo idioma de su país, que nunca dejó de hablar, a pesar del alcance de su obra que ha sido traducida a más de 25 idiomas.
Sostiene Mirta Roa que es por esa razón que les interesa difundir la obra de su padre “porque es importante entender como un ser como todos, de una extracción humilde, sin más posibilidades que otros, pudo levantarse sobre las limitaciones y llegar al punto que conocemos, y eso gracias a su rigor y pasión, a su infatigable trabajo por la paz y la democracia, por su incesante labor de creación y de estudio. Y sobre todo por la lectura”.
MC: Finalmente, para usted, como hija, ¿quien fue su padre? ¿cómo le recuerda y ¿qué le dejó?
Como hija, siempre habrá una dicotomía entre lo que es un padre y un hombre dedicado a su obra y que por ello se hizo universal. También lo fue para él, siempre se sintió culpable por no haber estado todo el tiempo a nuestro lado, pero a la vez, no hubiera podido hacerlo de otro modo. En algún momento hubiera querido tenerlo más propio, más mío, pero hoy puedo entender ampliamente su vida, su angustia, su inefable modo de estar siempre, de una forma diferente, y hoy, no solo está conmigo, también queremos que esté con todos, como él lo quiso: “Prefiero estar en el corazón de mi gente, que en la placa de una calle cualquiera”.
Mirta Roa no solo es la salvaguarda de la obra de su padre. Es también una sólida profesional de la edición de libros, diseño gráfico, directora de arte de importantes revistas y asesora de entidades culturales, dentro y fuera de Paraguay. En este sentido, ha tenido a su cargo obras importantes, entre ellas “El libro de los libros de Augusto Roa Bastos”.

Nos deja entrever la dimensión alcanzada por Augusto Roa Bastos usando una frase que este puso en la voz del viejo Macario, uno de los personajes del libro “Hijo de Hombre”: “…si ha sido cabal con el prójimo. Y si sabe olvidarse en vida de sí mismo, la tierra come su cuerpo pero no su recuerdo…”.


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