Mitigación y prevención

El Presidente de la República ha palpado in situ la magnitud de los daños humanos y materiales agravados por María, porque debemos recordar que ya antes Irma se había encargado de afectarnos. Y la revisión de la calamidad ha dado lugar a la iniciativa de tomar medidas para prevenir los desbordamientos en los puntos más críticos de nuestros ríos, donde es mayor el daño humano. Es una decisión que aplaudimos porque hemos sido promotores de la idea de prevenir antes que tener que remediar.
Deducimos que el plan en la mente del Gobierno tomará en cuenta las comunidades más marginadas y excluidas a la vez que más vulnerables por su ubicación en las proximidades de ríos, arroyos y cañadas. Presumimos que la inversión que se haga en estos propósitos tendrá entre sus objetivos saldar la deuda social que se tiene desde hace mucho tiempo con gente pobre privada del derecho a vivienda digna y segura. Los focos de tragedia están debidamente identificados, y los fenómenos atmosféricos los ponen a la vista de la manera más dramática.
Abogamos porque esta mitigación del desastre sea el punto de partida hacia formas de previsión más efectivas, que hagan innecesario el desplazamiento de miles de familias y eviten la destrucción de sus humildes viviendas. Hay que saldar la deuda social acumulada antes de que llegue el desastre.

Vuelta a clases con entusiasmo

En la provincia Santo Domingo las clases reanudaron este lunes con asistencia récord de estudiantes que retornaron con entusiasmo a las aulas. No es la primera vez que se manifiesta este fervor hacia la escuela y no es preciso hacer conjeturas sobre las causas de ese estado de ánimo, pero es indudable que entre ellas están los cambios positivos que se han puesto de manifiesto en la enseñanza.
El Ministerio de Educación no ha temido a las consecuencias de hacer una depuración de la nómina magisterial para excluir a quienes han cobrado sin trabajar. Ojalá hiciera lo mismo con la nómina administrativa. El hecho es que la escuela debe despertar confianza y motorizar entusiasmo para el retorno a clases cada vez que sea necesario. Los resultados deben dirigirse a profundizar los cambios cualitativos que faltan.


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