Modelo de las Naciones Unidas fortalece carácter y formación

Entrevista para la Esquina Joven al estudiante de 17 años Yeferson Marrero. Periódico HOY / Osi Méndez / 18-10-17
Entrevista para la Esquina Joven al estudiante de 17 años Yeferson Marrero. Periódico HOY / Osi Méndez / 18-10-17

Largas horas de entrenamiento, la dedicación, el esfuerzo y entrega fueron las motivaciones para que el estudiante Saúl Marrero Féliz enfrentara su timidez y participara en el Modelo Internacional de las Naciones Unidas del Ministerio de Educación (Minume), en el que ganó la mención mejor oratoria.
El joven, de 17 años, es estudiante meritorio, y cursa el cuarto de secundaria en el Centro Educativo Santo Cura de Ars, en el Ensanche Capotillo, y a pesar de tener un promedio alto le provocaba miedo hablar con otros estudiantes.
Entrevistado para la Esquina Joven, Marrero cuenta que el evento se llevó a cabo en julio pasado, en el Centro de Convenciones del Ministerio de Relaciones Exteriores, donde más de 600 estudiantes de secundaria participaron de una plenaria simulada de la Asamblea General de la ONU, y en la que abordaron diversos temas.
“Cada uno de los participantes del modelo de las Naciones Unidas del Ministerio de Educación ganó algo; todos salimos con la experiencia de ser los futuros líderes, emprendedores del mañana, y me siento satisfecho de haber recibido la mención mejor capacidad de oratoria”, expresó Saúl.
Motivación. Relata que sus maestros lo motivaron a entrar y en el proceso de preparación le inculcaron trabajar en equipo. “Yo pensaba que no daba para eso, pero luego de las motivaciones de los profesores que me ayudaban cambié de opinión y me fue gustando”, indicó el joven.
Marrero duró varios meses preparándose y participó en talleres impartidos por el colegio y el Ministerio de Educación. Cuenta que al principio estudiaba tres horas diarias, pero a medida que se acercaba el evento practicaba aún más.
Explicó que del centro se prepararon alrededor de 30 estudiantes, pasaron por un modelo interno y aprobaron 16; luego fueron a la distrital y quedaron 12, en la regional pasaron 6, y para ir al Minume solo pasó él.
“El director Roberto Cruz nos mandó a capacitarnos en oratoria, lo cual fue vital para mí porque aprendí a tener buen dominio escénico y cómo desarrollarme en un evento. Antes era muy tímido, no hablaba con desconocidos, no me expresaba bien; gracias a esta preparación puedo mantener un diálogo”.

Carrera. Marrero, quien vive en Sabana Perdida, Santo Domingo Norte, expresa que antes pensaba estudiar medicina, pero luego de pasar por el modelo de las Naciones Unidas, le interesa la carrera de Relaciones Internacionales, específicamente en asuntos de migración. “El modelo ha marcado mi vida de una forma satisfactoria. Debatimos sobre muchos problemas de la comunidad internacional que nos afecta a todos. Eso me hace pensar de una manera democrática, en cómo puedo ayudar; nosotros los jóvenes somos el futuro y en nosotros recae el deber de cambiarlo por uno mejor”, precisó.
Delegación. En el modelo, Marrero aprendió que un problema no se erradica de la noche a la mañana, ni con hacer promesas, sino que “es mejor erradicar ese mal con calma, poco a poco, pero haciendo algo”.
Al joven le tocó representar la delegación de Uruguay, y debatir sobre la xenofobia, discriminación y los derechos culturales en esta nación.
Cuenta que de inmediato se documentó sobre su geografía, economía, cultura, gastronomía; “me empapé de todo lo que tenía que ver con Uruguay, también fui a la embajada para obtener más información. Uruguay se considera la Suiza de América, porque su economía es muy estable”.

Arduo trabajo. Señala que durante cuatro días tuvieron un horario muy estricto, pues iniciaban el debate a las 8:30 de la mañana hasta la 1:00 de la tarde, luego almorzaban y durante la tarde estaban en sesión de trabajo hasta las 9:00 de la noche.
Recuerda que los primeros días tenían mucha energía y estaban muy motivados, pero el tercer día, debido a tantas sesiones de trabajo estaban debilitados.
“Me sentí hostigado y cansado, pero cada día mis maestros me motivaban; el director Roberto estaba pendiente de mí, de cómo me sentía y eso me daba fuerzas”.
No obstante, destaca que en los talleres impartidos por Educación aprendieron a trabajar bajo presión, y que a pesar del arduo trabajo debían mantener la motivación para mantener un buen criterio.
Amistad. A Marrero le emocionó conocer estudiantes de Barahona, Santiago, Constanza y aprender de otras culturas, porque todos se prepararon muy bien para representar a sus delegaciones. Aún mantienen el vínculo.
Voluntario. Dice estar emocionado porque le han propuesto ser miembro de la mesa directiva del próximo modelo regional y distrital de las Naciones Unidas.
Además participará como voluntario en talleres para orientar a estudiantes que participen del evento. “Me siento bien porque así como yo, siendo tímido, que no me gustaba estar en público y pude hacerlo, ellos pueden”.
Exhorta a los jóvenes a que se animen y enfrenten sus miedos, que no se dejen oprimir por nadie, porque son capaces de crear ideas innovadoras y expresarlas; que cultiven ese don de emprendedor y líder. “Los jóvenes son el futuro; hay que luchar por una democracia mejor”.
Marrero es muy activo, participa en diversas actividades del colegio, está en un torneo de ajedrez, en otro de emprendedurismo del Banco de Reservas, y es miembro de la Pastoral Juvenil.


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