Moderación ante alzas del crudo

Una de los perjudiciales consecuencias de las alzas petroleras es la reducción de la demanda de combustibles a nivel nacional, impactada por un proceso de encarecimiento, ya en curso, que se debe a dos factores: el costo del crudo en el exterior y los impuestos locales que son adversos completamente a los consumidores por su desproporción, ya que como carga superan los afanes recaudadores de la mayoría de los demás Estados del mundo. El monto tributario a carburantes, fuera de lo que cueste el petróleo, constituye una dura penalización y por lo general motiva al usuario a defenderse de los daños a sus bolsillos. Se sabe obligado a pagar un insumo que cuesta menos en países de más desarrollo y con gente de más ingresos.
La reducción de la demanda de derivados provocada por alzas de precios expresa automáticamente un descenso de actividades de ciudadanos y entidades a tomar en cuenta: en lo agrícola, en lo industrial y comercial y en el transporte para muy diversos fines en la vida de un país, algo negativo desde cualquier punto de vista. Menor producción y menos uso de mano de obra, lo que llevado a extremos, generaría desempleo. El panorama de costos energéticos debe obligar al Estado a comedirse: a combatir preferentemente sus propios dispendios, típicos del sector público y de la falta de rigor. Y debe motivar a una reducción de la intensidad con la que suelen transferirse al consumidor las alzas petroleras.

El trujillismo: ilegítimo e ilegal

El juicio de la historia es definitivo: el dictador Rafael Trujillo encarnó lo peor de la política y del totalitarismo; mancilló la nación en todas las formas. La ensangrentó de arriba a abajo. Envileció el ejercicio de poder descartándose para siempre como modelo. El solo hecho de evocarlo sin los oprobios de su nombre ofende la memoria de las generaciones que sufrieron por su causa y de héroes y mártires que pagaron un alto precio en sangre para volver a la libertad. Un intento más de rescatar la herencia truculenta de ese tirano ha estado en marcha bajo extraña promesa democrática, proyecto que surge de la propia estirpe del personaje y comenzó con tono laudatorio a la crueldad tiránica, rindiendo honores a su “Era” con una ostentación de riqueza que lleva a recordar que Trujillo saqueó sin compasión los bienes de este país al tiempo de sojuzgarlo.


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