Molina Morillo, director de El Día, deja tras su muerte una impronta de valentía

Molina

Los Buenos Días del Director hoy son tristes porque el redactor de esa columna del diario El Día, el doctor Rafael Molina Morillo, falleció ayer a la edad de 87 años.
Hace dos semanas él dejó sobre aviso a sus lectores, pues como quien aguarda el fin, escribió con sentido premonitorio que el tiempo se le agotaba.
“Estuve guardando cama bajo el esmerado cuidado de reputados especialistas, no me parece suficiente para expresar públicamente mi profundo y sincero agradecimiento a los galenos que me atendieron y a los familiares y amigos que me animaron con sus mentiras piadosas que yo fingía creerles.

“El caso es que aquí estoy de nuevo, aunque con más conciencia de que el tiempo se nos está acabando y tenemos que apurar el paso, si queremos dejar terminadas las tareas que nos hemos propuesto dejar bien hechas”, escribió el doctor Molina el pasado 20 de marzo.
El director del matutino El Día deja una impronta en las páginas del periodismo dominicano, pues tuvo la valentía de abrirle surcos a la libertad de expresión un año después de la desaparición del dictador Rafael Leonidas Trujillo.
En 1962 los remanentes del trujillismo dirigían los destinos del país y en ese escenario fundó, junto a un grupo de destacados periodistas, la Revista Ahora, publicación que se convirtió en el baluarte de las libertades.
En 1966 creó el vespertino El Nacional, medio de comunicación que enfrentó la violación a los derechos humanos característica de los gobiernos del doctor Joaquín Balaguer (1966-1978).
En los albores de la vida democrática, en 1979, el abogado y veterano periodista vende El Nacional el empresario José Luis Corripio, presidente del Grupo de Comunicaciones Corripio.
Posteriormente Molina Morillo diversificó su presencia en los medios de comunicación pues incursionó también en los medios electrónicos con programas de radio y televisión. Además fue embajador en Estados Unidos y Canadá en el Gobierno de Antonio Guzmán (1978-82).
También dirigió el periódico Listín Diario y ocupó importantes cargos en la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), inclusive el de presidente, y fue presidente y fundador del Centro para la Libertad de Expresión en la República Dominicana.
En el 2010 recibió el Premio Nacional de Periodismo de parte del Ministerio de Educación y el Colegio Dominicano de Periodistas.
Fue director de la Escuela de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Católica Santo Domingo, presidente del Consejo Nacional del Premio APEC al Periodismo y dirigió la Asociación Dominicana de Periodistas y Escritores.
Publicó los libros “La Prensa y la Ley en Santo Domingo”, “Gloria y Repudio, Biografía de Pedro Santana”, “Personalidades Dominicanas”, del que publicó dos tomos, y “Mis recuerdos imborrables”.
Sus orígenes, su familia. El doctor Molina Morillo nació en La Vega, el 31 de marzo de 1930. Era hijo de Domingo A. Molina y de Icelsa Morillo.
Con su esposa Francia Espaillat Franco procreó cuatro hijos: José Antonio, Amelia, María Alicia y Silvia María.
Retirarme, ¿para qué? En el último capítulo del libro “Mis recuerdos imborrables”, el doctor Molina escribió: “A los amigos que reiteradamente me preguntan cuándo me retiraré, les digo que no he pensado en ello. He trabajado toda mi vida, he sufrido fracasos y he tenido éxitos… Entonces, ¿Para qué me voy a retirar? ¿Para ver pasar las horas sentado en una mecedora y dormirme frente al televisor? ¿Para morirme del aburrimiento? No, eso no va conmigo. Este libro se ha terminado, pero mi vida no. Siempre pienso que todavía puedo aportar algo para el bien colectivo, y con esa convicción comienza y termina cada día de mi existencia”.


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