Mujer vive situación dramática con sus padres discapacitados

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Con sus padres postrados, cuatro hijos, una sobrina y un nietecito de dos meses, soltera y con un trabajo que apenas le alcanza para mal comer, vive la camarera Tania Cáceres, de 36 años. Tuvo que llevar a sus viejitos a su humilde vivienda porque el huracán María les arrebató la casita.
Su progenitor, Ramón Cáceres, de 72 años, tiene las piernas amputadas y su madre, Ramona Paulino, de 69, paralítica. Esta mujer dice que está desesperada y clama al presidente Danilo Medina para que acuda en su auxilio. Confía en que será escuchada.

Según explica la dama, para poder llevar a sus padres a la vivienda en la que vive, tuvo que hacerle algunos arreglos con planchas de zinc, que buscó a crédito y cercarle las paredes, lo que provoca que el calor pase de manera más directa y la situación resulte mucho más incómoda.

“A los dos les ha dado trombosis; papá tiene problema de circulación y mamá se dio un golpe en la cadera que le fracturó el fémur en la parte de arriba, y también quedó invalida, y no paran de llorar; el médico me dijo que están depresivos, pero imagínate”, lamentó, mientras aguados ojos los miraban a ambos que, sentados sobre la cama observaban llorosos a este periodista mientras hacía las preguntas a su hija.

Precisó que para poder sostener “el cuadro familiar”, como ella lo describe, trabaja de camarera en un billar de la comunidad de La Piedra, el cual queda a unos cuantos metros de su vivienda, lo que aprovecha para vigilar de cerca a sus protegidos, no sin antes aclarar que lo que gana no le da más que para comprar lo necesario en la comida y cuando suele ganar algo más, lo usa para un poco de carne, la que por muchos días está ausente del caldero familiar.

“Con lo poco que gano tengo que mantenerme yo, mantener los hijos y mantenerlos a ellos dos; no puedo comprarle los medicamentos porque no me dan para más, y los pañales desechables que usan me lo dan algunos vecinos y la gente buena de por aquí que nos ayuda con algo, pero después, no recibimos nada de nadie”, comentó.
Es por eso que apela al Presidente, para que por favor le dé una mano.
Necesitan que les hagan la casita, porque están muy incómodos, con un calor insoportable.
“Y que si pueden en la medida de lo posible, que pongan a mis dos viejos dentro de la ayuda gubernamental para poder comprarle sus alimentos y medicinas, o de lo contrario, se me van a morir”, dijo entre sollozos Tania.


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