Mujeres al borde de lo peor

Después de que un grupo de reclutas del Ejército cayera en condición física extrema, deshidratadas y con fuerzas vencidas por un rudo entrenamiento que obligó a llevarlas a cuidados intensivos, ha surgido una preocupación sobre la forma de querer convertir a jóvenes en súper dotados de la noche a la mañana. El instituto armado en cuestión restó importancia al caso y hasta culpó a las propias afectadas por no advertir a sus superiores sobre sus incapacidades para resistir unos ejercicios sobrehumanos, que podían matar a cualquier individuo común y corriente. No hace mucho perdió la vida un par de cadetes hombres sometidos también a entrenamientos que llevaron a sus organismos a la incapacidad de sobrevivir.
Queda en evidencia que la formación militar dominicana debe revisar algunas técnicas excesivas. Que ningún joven, mucho menos si pertenece al sexo femenino, debería ser sometido a faenas extenuantes que superen su resistencia sin establecer previamente si soportaría ser puesto al borde del deceso. Es insólito que después de colocar a las aspirantes a la milicia en situaciones que rebasaban en consumo de energía a cualquier ser normal, se confiese que la dirección del adiestramiento desconocía sus debilidades, como si institucionalmente no existiera el reconocimiento médico previo. ¡Vaya forma de querer crear súper soldados poniendo sus vidas en riesgo!

Arrojados a viles encierros

Mientras existan cárceles degradantes de la condición humana, súper pobladas, ruinosas, sucias y manipuladas desde dentro por delincuentes que se asocian para dominar, con la complicidad de algunos de los propios carceleros, el Estado estará fallándole a la sociedad y a la civilización y prolongando horrores de siglos pasados en la privación de libertad.

La reforma penal se quedó en unas cuantas excepciones a las reglas por sus aceptables condiciones, útiles para el efecto demostración y para poder decir que las cosas marchan bien. En contraste lo que ha crecido en forma desmedida (y sin señales de que la tendencia cambiaría) es la población carcelaria, metiendo gente a celdas inmundas a las que van a parar miles y miles de “internos” pendientes de juicios que suelen tardar largo tiempo en llegar.


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