Multiplicación de cargas fijas

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República Dominicana está sobrecargada de divisiones municipales e incluso provinciales, lo que no ocurre ni en Australia y que ha generado una superpoblación de cargos y funciones a costa del fisco. Una de las tantas características negativas que los políticos han impreso a la cosa pública al generar burocracias que rompen parámetros y ponen en ridículo al país ante el mundo con un aparato estatal que no solo es oneroso. También de cuestionable eficiencia. Es la forma que tiene el activismo partidario de cobrar por sus servicios a la “patria” ¡a qué precio! pues aquí la segmentación en lo municipal, congresual, ministerial y descentralizador anida cúpulas de excesiva remuneración.
Las alianzas políticas expanden improductivamente el tren administrativo lo que explica que la porción mayor del presupuesto sea cubierto con deudas. El manejo de un país con cargo al futuro. Ahora surge el propósito de mutilar el municipio de Santiago sumándole un distrito municipal (después vendrían más) para convertirlo probablemente en filón a la orden de activistas políticos con oportunidad de exprimir más de lo que está la ubre de la res nacional; una ociosidad del clientelismo que desacredita la política en República Dominicana a riesgo de que finalmente, como tantas veces ha ocurrido en América Latina, la gente se rebele contra la costumbre de cogerla de p…Cada encuesta reciente parece llevar a ese camino.

Un éxodo sin estridencias

Los motivos para irse de un país son diversos; no solo las pandillas y el hambre mueven a la gente a huir. República Dominicana es también nación de emigrantes con más de dos millones asentados en EUA y más de 800 mil habiendo emigrado en solo diez años; sin contar los cientos de miles idos a otras partes. Muchos están dispuestos a vivir a donde les pueda ir mejor, según encuestas.

Se percibe en la mayoría de los estudios de opinión que creen poco en las instituciones, la delincuencia les atormenta; la política les trae frustración y una gran parte afirma que la economía marcha mal. No se apela a impresionantes caravanas habiendo tanta agua de por medio, pero sí a treparse a una yola, luchar por un visado para asentarse ilegalmente o traspasar otras fronteras con sigilo para llegar al sueño americano.