Música contra la delincuencia

Camilo en dos años ha conmovido a muchas personas, al punto de que todas las guitarras que usan sus alumnos han sido donadas

Cuarenta niños y adolescentes que viven en zonas vulnerables de Santo Domingo han hecho de la guitarra su mejor arma contra la delincuencia callejera en la “Escuelita de música del Conde”, un proyecto social impulsado por Camilo Rijo, un joven músico que cree firmemente que el conocimiento solo es útil si se comparte.
Camilo, que hoy tiene 26 años, se empezó a formar como guitarrista en el Conservatorio de Música desde los ocho; es un artista con alma callejera y mientras deleitaba a turistas y parroquianos con su guitarra en la histórica Calle El Conde, vio lo dura que es la vida para los niños que piden en las calles.
Cuenta que al compartir con ellos y escuchar sus historias, se le ocurrió la idea de una escuela de aprender guitarra.
“Yo les doy una voz con la música, para que puedan expresarse, sensibilizarse, tener un crecimiento más sano, además de que puedan superarse”, cuenta el joven.
En “La Escuelita” inició la docencia hace dos años con 10 niños y hoy cuenta con más de 40; se reúnen a las 4:30 de la tarde, cada domingo. Participan niños de la provincia de Santo Domingo, Los Mameyes, Los Guandules, Guachupita, Capotillo, Gualey, Simón Bolívar, Villa Francisca, Ciudad Nueva y otros barrios de la ciudad intramuros.
Rijo junto otros músicos trabaja para transformar su idea en una fundación sin fines de lucro, solo pensando en sacar de la marginalidad a los niños de la calle. “Las clases son gratis, gracias a maestros voluntarios, igualmente todos los instrumentos que utilizan los alumnos son donados”.
El ritmo de “La Zona”. El resultado de esta iniciativa creadora ya comienza a verse, explica Rijo, al afirmar que muchos de los jóvenes animadores culturales que alegran con sus canciones e instrumentos la Ciudad Colonial son egresados de allí.
“Dos de mis estudiantes de guitarra, pasaron de limpiar zapatos a trabajar como artistas callejeros de la zona, animando turistas con sus canciones y reciben alguna remuneración”, cuenta orgulloso de sus “panitas”.