Qué se dice: Negligencia médica

Claudio Acosta

Decir por televisión que una paciente  falleció en medio de una cirugía cuando el especialista  que la operaba abandonó el quirófano para atender unas consultas privadas, sin citar el nombre del médico involucrado  ni el hospital donde  ocurrió, no es la mejor manera de manejar un asunto tan serio, pues se está dañando la reputación  de centenares de profesionales  que laboran en nuestros hospitales públicos para proteger a quien incurrió en una  negligencia casi criminal. Para colmo, y de manera sorprendente, el presidente del Colegio Médico Dominicano (CMD), el doctor  Wilson Roa,  dijo  enterarse del caso cuando se buscó su reacción a las declaraciones que ofreció el director del Servicio Nacional de Salud, Chanel Rosa Chupani,  al programa del amigo Héctor Herrera Cabral. Y si digo que sorprende es porque el funcionario  dijo lamentar,  en ese mismo programa, que el CMD conozca la situación,  y no quiera asumir la responsabilidad por las consecuencias. Hay que presumir que para estos casos existe un protocolo, un procedimiento que cumplir tanto por parte del Ministerio de Salud como del gremio médico, que debe  empezar por una comunicación fluida entre ambas entidades. A juzgar por la reacción del presidente del CMD, quien  reclamó a Rosa Chupani que  identifique el médico y la maternidad donde ocurrió, ese protocolo no se cumplió. Pero lo que el ciudadano común y ordinario quisiera saber, tras leer que una mujer murió por que el médico que la operaba la dejó en manos inexpertas para   atender su consulta privada, es si eso  se va a quedar así, como tantas cosas que andan mal en este país porque escogemos mirar para otro lado en lugar de corregirlas o, como en este caso,  proteger al responsable con la impunidad del anonimato.