Niños Villa Verde: sumergidos en las aguas del “lago Malaria”

El ministerio de Salud Pública, confirmó que hay un brote de malaria que afecta  al barrio La Ciénaga y otros sectores más del municipio de Los Alcarrizos, la enfermedad, que se encuentra presente en esta localidad, es un “brote crónico” porque lleva muchos años de manera recurrente, debido a que la zona es cenagosa (enlodada e inundada). Santo Domingo Oeste Rep. Dom. 7 de septiembre del 2018. Foto Pedro Sosa
El ministerio de Salud Pública, confirmó que hay un brote de malaria que afecta al barrio La Ciénaga y otros sectores más del municipio de Los Alcarrizos, la enfermedad, que se encuentra presente en esta localidad, es un “brote crónico” porque lleva muchos años de manera recurrente, debido a que la zona es cenagosa (enlodada e inundada). Santo Domingo Oeste Rep. Dom. 7 de septiembre del 2018. Foto Pedro Sosa

Zambullirse en un lago considerado como un criadero de mosquitos transmisores de la malaria con tal de refrescarse y, de vez en cuando, capturar algún “pejegato”, parece ser una actividad cotidiana para los niños del sector Villa Verde, Santo Domingo Oeste.
Para estos niños concluir una jornada educativa en la escuela pública de su distrito y luego sumergirse en las verdes aguas del mediáticamente llamado “lago Malaria” se ha convertido en una actividad recreativa más, en una zona donde, a simple vista, solo se atisba poco más de una docena de hogares y un par de colmados.
La laguna, asentada en lo que antes fue una cancha de baloncesto, da la impresión de constituir el centro de aquel paraje, pese a que se encuentra a unos cuantos metros por debajo del nivel de la calle.
Aquella comunidad ha tenido que lidiar con un brote de malaria, también conocida como paludismo, causado por el estancamiento de las aguas traídas por las precipitaciones de los últimos meses.
“En una sola familia se han podido encontrar hasta cinco casos de malaria, incluido uno en el que murió un niño de unos cuatro años”, señala el comunitario Elías Muñoz.
La respuesta. La situación ya llegó a oídos de las autoridades sanitarias, quienes le han dado el correspondiente seguimiento. Al respecto, el boletín epidemiológico semanal del Ministerio de Salud Pública (MSP) indica que han sido reportados 178 posibles casos de malaria, de los cuales 20 fueron confirmados, siendo los hombres el segmento más afectado.
Ante este panorama, la respuesta inmediata de Salud Pública fue ejecutar jornadas para detectar a los enfermos febriles y someterlas a pruebas médicas que determinan la presencia del paludismo.
Del mismo modo, la institución ha concentrado sus esfuerzos en evitar la reproducción del insecto mediante la fumigación nocturna de los hogares, la entrega de mosquiteros rociados con insecticidas, y la búsqueda y tratamiento de los criaderos de mosquitos.
Medidas que han resultado insuficientes para algunos residentes.
“La sustancia con la que fumigan parece ser un alimento para los mosquitos porque si ellos fumigan hoy en mi casa, mañana el mosquito vuelve a aparecer”, dice Matías Guillén de Jesús.
A raíz de lo cual, se han producido confrontaciones entre los comunitarios y los representantes de Salud Pública debido a que los primeros afirman que hay muchas zonas de Villa Verde que no han sido fumigadas, a pesar de que las autoridades afirman que sí lo han hecho.
Peligro latente. Los mosquitos y la basura no son la única compañía de los osados que frecuentan estas aguas, las sanguijuelas también han dado a conocer su presencia.
“Algunas personas incluso han salido de aquel lago hasta con cinco sanguijuelas pegadas al cuerpo, y solo necesita un animal de esos para matar a una persona; e incluso, una vaca”, afirma Muñoz.