No es cuestionable usen guaconejo en producción aceite

No es cuestionable el corte y recogida de la madera de guaconejo que se seca tras su muerte natural, ya que es la de mayor y mejor materia prima para ser procesada y exportada como aceite esencial.

Esto así porque la madera es usada en la madurez de su ciclo, estimado en 30 años, que es cuando posee las mejores calidades y cantidades de alcoholes, lo que no afecta la foresta.

A lo que sí nos oponemos es a la práctica de que los que transportan, comercializan y cortan árboles de guaconejo, a nombre de esos quehaceres ya mencionados, maten árboles al momento de la recolección de los secos y cuando vuelven al campo, encuentran secos a los que cortaron y los trasladan a otros usos, entre ellos, el carbón de destino al vecino país.

El pastor neibero César Matos llamó e hizo una responsable denuncia de unas extracciones de madera del guaconejo que el presenció, que eran sacadas desde dos lomas de la zona hacia la frontera. Es decir, para muestra, esto es más de un botón, ¡pues que se pase a la regulación y control por parte de las autoridades!

En la región Enriquillo, específicamente en las provincias Independencia y Bahoruco, frontera con el vecino Haití, existe la variedad Guaconejo (Amiris Alemífera), árbol endémico del país, aromático, usado para la producción de perfumes, tras la extracción de sus aceites, los cuales se utilizan en la fabricación de perfumes y productos de limpiezas, y su madera, de alta calidad y duración en la agricultura, en traviesas de rieles, horconaduras de viviendas, postería y su peor dispendio o uso, el carbón.

En el país, además de las cordilleras de Baoruco y la de Neiba, en las que hay este árbol y al cual se refiere la intención de este artículo, existe la “reserva científica Loma Guaconejo”, ubicada en el extremo oriental de la cordillera septentrional, donde se protegen 23.4 kilómetros cuadrados, esta reserva fue creada por el decreto 233-96, del 3 de junio del 1996, donde, de acuerdo a los informes, ha habido exitoso manejo, obtención de beneficios y conservación, tanto de ellos, como de los ríos.