No es el insecto

Eusebio Rivera Almodóvar

Como adolescente participé en muchas marchas y caravanas políticas; mi ejercicio profesional me sustrajo por varios años de esas actividades, pero me reintrodujo mi condición de dirigente gremial, hasta que me convertí en pensionado. De esas andanzas todavía mi memoria privilegia la espectacular “marcha del jacho” que recorrió la llamada parte alta de la ciudad capital y el mitin del puente de la 17 donde la “banda colorá” tiroteó el evento.
El pasado domingo 16 de julio, quise ser testigo y, ¿por qué no?, participante, de la “Marcha Verde” porque deseaba aprovechar la oportunidad de sentirme como un dominicano respetuoso de sí mismo, de sus sentimientos e ideales y con mi presencia dar fe de que aún creo en mi país, pero, sobre todo, quería comprobar por cuenta propia las afirmaciones de que el Movimiento Verde es un fraude, compuesto por oportunistas y fariseos pagados y presenciar el pronosticado “fracaso” de la actividad porque los empresarios decidieron retirarle su respaldo.
No sé de quién o quiénes fue la idea de tomar el color verde como símbolo de la lucha contra la corrupción y la impunidad, pero quise revisar qué decían los psicólogos del significado del verde, ya que el motivo para luchar es fuerte, pero el color ha resultado poderoso, magnético, relajante, refrescante, armonioso (combinación del azul con el amarillo), representa la naturaleza y la vida, siendo el color de la Esperanza, no propiamente el insecto, sino la contundente evidencia de que aún existe la posibilidad de cambiar el rumbo de nuestra nación, lo que quedó evidenciado con la monstruosa marcha verde del pasado domingo, para mí, más grandiosa que la del jacho.


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