No estamos tan mal

Eusebio Rivera Almodóvar

Con humor negro y resplandeciente realismo tres informaciones retratan nuestra crítica realidad presente: 1) Un video en las redes sociales con una parodia titulada “Desiderata dominicana” cuyo final proclama que los dominicanos, aún siendo muy creativos, lo único que inventamos fue la tambora y hay que caerle a golpes para que funcione; 2) Una foto, en las mismas redes sociales, de una silla para tomar fresco en la galería de tu casa, equipada con una ametralladora, una pistola y dos granadas y 3) La noticia en el HOY del pasado domingo que recoge las declaraciones del presidente de la Asociación de Empresas Industriales de Herrera, señor Antonio Taveras Guzmán, afirmando que, pese al crecimiento del producto interno bruto, la República Dominicana se ha quedado rezagada en la reducción de la pobreza.
Aunque me exponga a severas críticas, tengo que admitir que no estamos tan mal, porque naciones hermanas están viviendo episodios que son historia pasada nuestra, que ya sufrimos y de las cuales nos quedaron enseñanzas que de alguna manera, si no somos solamente tamboreros, tenemos que aprovechar. Simple: ¿No es la crisis hondureña una copia de anteriores tormentas nuestras por las ambiciones de los reeleccionistas? ¿El tranque venezolano y sus penurias no son merengues que ya bailamos? Y por último ¿No es la tragedia natural y el exilio económico de los puertorriqueños una película que ya firmamos en yolas?
Concluyo con tres ideas tontas: Que los reeleccionistas hondureños controlen sus afanes continuistas, que los venezolanos aprendan de nuestra historia no muy lejana y que Estados Unidos promueva una derivación de la mano de obra barata de los haitianos hacia Puerto Rico.


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