No lo entiendo bien

Cada día entiendo menos algunas conductas de la gente, salvo que no vea los asuntos bajo la lente que dice que está bien lo que me conviene y puede ser que mañana, lo que hoy está bien, pueda estar mal.
Nunca termina el respeto al debido proceso de ley, una parte del cual es que todo acusado es inocente hasta prueba en contrario. Ahí la palabra clave es prueba que significa: “la acción y efecto de probar. La razón, argumento instrumento u otro medio con que se pretende mostrar o hacer patente la verdad o falsedad de algo”.
El desarrollo de la humanidad requirió del respaldo y la diligencia de la mujer para que participara en todas las actividades que beneficiaban a la pareja, a la comunidad, a la sociedad. La mujer salió de la casa y pasó a formar parte, igual que el hombre, en la construcción de la familia, en la búsqueda de nuevos destinos del pensamiento y la acción como parte de la cimentación de la pareja.
Desde entonces comenzó el largo y difícil ascenso hacia la igualdad social, económica, educativa, histórica, laboral, con que ha salido beneficiada la humanidad por el talento, la dedicación, la perspicacia, la visión, el emprendedurismo de la mujer.
Lo que había sido una reiteración de la sanidad de los frutos y productos para alimentar a la familia, se convirtió en un arte en el que los hombres le disputamos a las mujeres la primacía en la cocina, en la repostería, en la creación de la moda, en fin, en todos los campos de la actividad humana.
Aunque haya una total y definitiva igualdad entre hombres y mujeres, surgen las desigualdades fundamentales producto de la educación y del desarrollo físico de ambos géneros, entre otras razones.
Me preocupa el asunto del acoso sexual puesto que acoso significa: “Perseguir sin darle tregua o reposo a un animal o a una persona. Perseguir apremiar, importunar a alguien con molestias o requerimientos”.
La idolatría de la silueta grácil, cuasi etérea, cual piuma al vento, como decía Giuseppe Verdi, no va a dejar de ser parte de la conducta masculina.
Cada día la mujer viste faldas más estrechas, más cortas, escotes más bajos, más sugestivos. Es casi imposible sustraerse a una mirada hacia determinadas zonas del cuerpo femenino o voltear para ver las hermosas curvas y el firme trasero de una mujer.
Llama la atención, sin embargo, la serie de acusaciones de acoso sexual, nunca denunciadas antes, por hermosas damas quienes dicen que fueron tocadas sin consentimiento, en una ocasión.
Es difícil pensar que por conveniencia se callara un toque inesperado e indeseado en las nalgas o una caricia a un hermoso seno femenino.
Realmente no lo entiendo.


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