No más basureros

Los vertederos o basureros a cielo abierto han demostrado ser la peor solución para la disposición final de la basura. La experiencia de Duquesa, Rafei y Tamboril debe mover a las autoridades a considerar seriamente la necesidad de dar un paso hacia soluciones científicas, funcionales y rentables para los desperdicios que generan nuestras comunidades. Hay que trabajar en un plan macro que posibilite la obtención de ganancia con la utilización de la basura para reemplazar las pérdidas, la contaminación y los peligros sanitarios que obtenemos en la actualidad. Es aconsejable partir de un estudio global que identifique todas las vertientes del problema para diseñar las soluciones más adecuadas.
Desde luego, cualquier plan que pretenda la solución definitiva del problema de la basura tiene que tomar en cuenta la capacitación de los ciudadanos para que aprendan técnicas básicas de manejo y clasificación del desperdicio hogareño. A eso hay que añadir que la autoridad dispondrá la logística necesaria para el manejo adecuado de desperdicios. La basura es un problema que tenemos no solo por la falta de medios prácticos para su manejo, sino además porque predomina una cultura generalizada de no pago por los servicios de recogida que brindan los gobiernos municipales. Hay que pensar en una solución a gran escala para sacar provecho de los desperdficios que generan.

Incógnitas del sistema judicial

La “desaparición” pura y simple de Pedro Alejandro Castillo Paniagua (Quirinito) pone de nuevo en serios apuros a nuestro aparato judicial y causa en la sociedad justificada preocupación. No es la primera vez que en este país un condenado logra evadir la reclusión por medios irregulares. En diciembre de 2001 fue asesinado el senador Darío Gómez y el principal imputado por su muerte resultó ser un joven que en el momento del atentado debió estar en prisión cumpliendo una sentencia de 15 años. Así como aquella vez nadie pudo explicar que el supuesto matador del senador estuviera en libertad, nadie sabe decir ahora cómo logró Quirinito esfumarse así por así.
Nada parece haber cambiado en nuestro sistema de justicia, a pesar de los cambios que se le atribuyen. Si Quirinito murió o vive es una incógnita más en un país inseguro.


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