No se salvan las dos vidas, se mata la vida

Millizen Uribe

Con las cúpulas de algunas iglesias no han valido argumentos ni pruebas. Una y otra vez, se les ha explicado que despenalizar el embarazo bajo las tres causales no es legalizar el aborto “per se”, sino cuando la vida de la mujer peligra, cuando el embarazo es consecuencia de violación por un familiar (incesto) o un particular, y cuando fuera del útero el producto no tendrá vida.
Ignorando esto, nueva vez lanzan marcha y campaña supuestamente a favor de las dos vidas. Pero, con su reclamo de penalizar el aborto en todas las circunstancias, las cúpulas de las iglesias no defienden la vida, la matan.
¿Salvar las dos vidas? Díganle a eso a la mamá de Esperancita, la jovencita de 16 años que murió porque tenía leucemia y un par de curas y el Estado eligieron por ella y su familia, con lo que no salvaron las dos vidas, sino que mataron a Esperancita y, por supuesto, al feto.
O háganle ese cuento a la familia de Carmen Martínez Bonilla, una joven de 20 años, embarazada, con falcemia, quien murió porque los médicos no interrumpieron su embarazo, a pesar de que su vida corría peligro, con lo que tampoco se salvaron las dos vidas.
Hablamos de casos donde la única vida posible de salvar es la de la mujer y no hacerlo es decidir no salvar ninguna, como ha pasado. Y es que, ¿Cómo se puede hablar de salvar una segunda vida potencial cuando la vida conformada, la de la mujer, se perderá?
¿Para qué y por qué torturar a una mujer (en muchos casos una niña), ya traumatizada por una violación sexual, a seguir un embarazo que ella no buscó y que no puede mantener física, emocional o económicamente?
¿Con qué derecho obligar a una mujer a llevar en su vientre una criatura que al nacer morirá, porque es incompatible con la vida?
Además, ¿Dónde quedan la libertad y diversidad de culto, de conciencia y laicidad del Estado? ¿Por qué imponerle a toda una población las visiones y creencias de un grupito en dos o tres iglesias? Si vamos a la democracia, la gran mayoría de dominicanos, incluyendo mayoría de católicos, apoya modificación del Código Penal para despenalizar aborto tres causales. (Ver Encuesta Nacional sobre Aborto).
Ni con Esperancita, ni con Carmen, ni con muchas otras dominicanas, se salvaron dos vidas, se mató la vida. Entonces, seamos más serios. Ya basta de chantajes y manipulación emocional. No es verdad que los antiaborto son los próvidas, lo que pasa es que para quienes defendemos las tres causales, las mujeres también son gente y su vida nos importa.


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