No son 116, es solo 1 creole

Eusebio Rivera Almodóvar

Aproximadamente el 13% de los habitantes de los Estados Unidos son inmigrantes. De ellos alrededor del 50% son latinoamericanos y cerca de un 30% son asiáticos. Si un grupo de norteamericanos decidiera luchar contra la creciente ola de inmigración, legal o ilegal, debería aprender los idiomas o dialectos asiáticos y el español, especialmente este último, porque predominan los mexicanos por la ligazón fronteriza.
Hace unos días se publicó la información de que la oficina de las Naciones Unidas en la República Dominicana ponderaba como positiva la continuación del programa de regularización de extranjeros y, aunque me pareció exagerado, se mencionó la cifra de 116 nacionalidades de los inmigrantes a nuestro país. La noticia obvia los porcentajes (por lo menos los dos o tres más relevantes) minimizando el hecho de que tal vez más del 95% se trataría de nacionales haitianos, semejante al porcentaje que creí exagerado y tremendista cuando vi en un noticiero de televisión a una profesional de enfermería de la Maternidad Nuestra Señora de La Altagracia declarando que alrededor del 90% de las pacientes atendidas en ese hospital eran haitianas.
Recientemente visité la maternidad, mi hospital, y quedé impactado con lo cercana a la realidad de aquella cifra, lo que se repetía en el número de obreros de la reconstrucción que allí se realiza y lo dramático de escuchar que en las improvisadas salas de espera y prepartos casi todas las embarazadas y parturientas hablaban creole haitiano, ese mismo que habría que aprender para obligarles a permanecer en su territorio y ayudarles a luchar por el progreso y bienestar de su patria, sin amenazar o perjudicar a la nuestra.


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