Normas ambientales de comercio marítimo amenazan a cargueros

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Una norma para combatir las emisiones de óxido de azufre de la flota mercante entrará en vigencia en enero de 2020 y diversos grupos de analistas apuestan que las embarcaciones deberán disminuir sus velocidades.
Si por casualidad usted está en la playa este verano, tome nota mental de cualquier carguero gigantesco que atraviese el horizonte. Dentro de unos años, probablemente esos mismos barcos se desplacen un poquito más despacio. Si esa ralentización llega a darse -y nombres como Citigroup Inc. dicen que así será-, las consecuencias generales serán profundas para la industria del transporte marítimo y para sus clientes, dado que cerca del 90% del comercio mundial se traslada por vía marítima.

¿La causa de la desaceleración? Una norma para combatir las emisiones de óxido de azufre de la flota mercante, que entrará en vigencia en enero de 2020. Una desaceleración semejante podría recortar miles de millones de dólares del principal gasto de los propietarios de los barcos -el combustible-, pero en la práctica limitaría el número de buques disponibles, lo cual crea el riesgo de causar una espiral ascendente en los costos del flete.
“Va a afectar todo el sector de transporte marítimo: los contenedores, los buques cisterna y en particular, las cargas secas”, dijo John Kartsonas, socio en Nueva York de Breakwave Advisors LLC, que administra un fondo cotizado en bolsa para el transporte de cargas secas.

Luego, agregó: “Habrá propietarios de barcos que ordenarán a sus capitanes bajar la velocidad, y si todos lo hacen, el suministro global disminuirá mucho”.
Las nuevas normas La desaceleración de la flota se anticipa debido a normas impuestas en octubre de 2016 por la Organización Marítima Internacional que obligan a los barcos a restringir los niveles de azufre en su combustible a partir de 2020. Esto debería ayudar a combatir problemas para la salud humana como el asma y también la lluvia ácida. A medida que se acerca el plazo, la decisión está comenzando a repercutir en el sistema de comercio global y creando ganadores y perdedores en las industrias de refinado y transporte marítimo.

Se anticipa que la nueva norma encarezca el combustible que respeta los parámetros de la OMI, algo que tratan de compensar las empresas de transporte marítimo. La reducción de la velocidad, o navegación lenta, “formará parte del arsenal de opciones que nosotros, como armadores, tendremos a nuestra disposición”, dijo Brian Gallagher, director de relaciones con los inversores de Euronav NV. “Va a depender mucho de cuáles sean los costos y cuál sea el entorno cuando lleguemos a 2020”.

El “problema fundamental” Svein Moxnes Harfjeld, el máximo ejecutivo conjunto de DHT Holdings Inc., dijo que la desaceleración “será positiva para el mercado” si las comisiones de los fletes son bajas, porque en la práctica disminuiría la capacidad de la flota.
Varios analistas, desde Goldman Sachs Group Inc. hasta Wood Mackenzie, predijeron que el cambio de normas creará costos adicionales por entre US$40.000 millones y US$60.000 millones para las empresas de transporte marítimo, que la industria transferirá a sus clientes. Esto podría afectar el comercio de todo, desde materias primas como el petróleo, la soja y el acero hasta artículos que se trasladan en cargueros de contenedores, como televisores, muebles y ropa. “Consideramos la capacidad de los operadores de transferir ese costo adicional como un problema fundamental”, señaló Peter Sand, jefe de análisis de transporte marítimo de BIMCO, asociación profesional del sector con sede en Dinamarca que representa a dueños de barcos. “La industria del transporte marítimo no tiene fondos para cubrir un costo más elevado como ese”, concluyó.


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