Nubarrones de un futuro tormentoso

Eusebio Rivera Almodóvar

Fueron dos noticias que se esfumaron en el pintoresco entretenimiento de la pugna interna en el partido gobernante y tal vez, cuando estéis leyendo esta colaboración, nadie esté hablando de las mismas.
El día 29 de mayo pasado, el HOY publicó la información de que el gobierno había colocado 2,500 millones de dólares en bonos (realmente un préstamo de más de 127 mil millones de pesos) y el día 7 de junio en curso recibí por WhatsApp un video mostrando a estudiantes del residencial Ciudad Juan Bosch rompiendo cuadernos, libros y butacas, supuestamente celebrando el fin de año escolar. Ambas informaciones forman un concepto siamés para análisis noticioso, porque denotan una discapacidad institucional grosera, donde autoridades y sociedad aparecen como tullidas, lisiadas o paralíticas; una, porque no puede prescindir del dinero prestado para manejar la cosa pública y otra por su incapacidad para ejercer el dominio o control de la educación y la conducta de los ciudadanos del futuro, porque nuestras autoridades y la justicia, desde la máxima jerarquía hasta los subalternos, no son ejemplos sino vergüenza y los escolares se sienten libres de exhibir sus vandalismos a temprana edad, como premonición de lo que serán en 10 ó 15 años, plazo aproximado para que la “floreciente economía”, “estabilidad macroeconómica” y “el progreso” etcétera, mantenidos a “prestamazos limpios” estén hundidos en el fondo del mar, mientras ahora se repartirán los 2,500 millones de dólares para salvar el barco del continuismo, con la venta a pedazos de la soberanía nacional y el futuro de esos estudiantes, cuyos padres y maestros no han podido educar porque la podredumbre social y política los ha intoxicado.