Nuestro 50 aniversario de graduación

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Decía Gardel que 20 anos no es nada. Yo diría que 50 años no es nada, pues recuerdo como ayer aquel día de junio de 1967 cumpliendo en ese mismo mes mis 24 años de edad desfilando en el Campus de la Universidad de Fordham a orillas del río Hudson de New York. Un buen grupo de escolares jesuitas que vivíamos en el campus de Shrub Oak nos graduábamos de College con un B.A. en Filosofía y Humanidades. Había graduandos en otras muchas áreas del saber incluyendo en niveles de maestría y Ph.D.
Para ese día nos dimos el lujo de tener como orador invitado del acto al senador y candidato a la Presidencia de los Estados Unidos Robert Kennedy (Bobby). Fue electo como orador para ese gran día por mayoría de todos los graduandos tomando en cuenta a otros famosos en esa época. Bobby acababa de regresar de un viaje a Africa y pienso que fue el último discurso en una graduación universitaria antes de morir asesinado por balas satánicas de los enemigos de la democracia norteamericana. El orador cuando terminó se tomó el trabajo al bajar de la tribuna de pasar entre todos y cada uno de nosotros para darnos un apretón de manos según fue pasando. Fue haciendo diferentes comentarios según iba avanzando. Recuerdo que al pasar a mi lado y coincidiendo con el apretón de manos conmigo dijo : “Prepárense, que de ahora en adelante es que ustedes van a tener problemas, pero se les ha preparado para resolverlos”. Inolvidable comentario!
Los profesores que tuvimos en aquellos cortos años fueron lumbreras que dejaron profundas huellas en nuestras mentes ávidas de sapiencia: El profesor McKormack, S.J. en Antropología Filosófica; el profesor Joham, S.J. en Filosofía de la Naturaleza con sus profundos conocimientos sobre el padre Teilhard de Chardin, y sus propias teorías sobre la evolución del mundo y del espíritu; el padre Vincent Potter, S.J. con brillantes aportes en Filosofía de la Grecia Antigua y luego en autores más recientes como Kant y Hegel. A todo esto se añaden los conversatorios con el profesor alemán Gustav Wetter, S.J. que se pasó un año completo entre nosotros. Este era un especialista en Marxismo y era el único científico creyente en Dios que la Academia de Ciencias de la Unión Soviética respetaba y citaba como adversario del marxismo ateo digno de tenerse en cuenta. Había otros como el erudito historiador padre Siever, S.J. Otros muchos que no menciono pero los guardo en mi memoria con agradecimiento. Nuestro grupo de jesuitas antillenses veníamos de Venezuela donde cursamos en el Instituto Pignatelli, adscrito a la Universidad Católica Andrés Bello los primeros años de humanidades a base de los clásicos griegos y latinos, (leídos en gran parte en Latín y Griego) la literatura universal hasta abarcar a los contemporáneos de aquella época, Filología y los ejercicios en Estilo, periodismo, oratoria y otras cosas más dirigidos por el decano de estudiantes, el jesuita español conocido en nuestro país padre Benito Blanco.
De los compañeros jesuitas en New York, ¡cuántos gratos recuerdos! Había algunos ligados a nuestro país que siguen en la Compañía de Jesús, tales como los padres Manolo Maza, Marcelino García, Eduardo Barrios, Emilio Brito, Pedro González-Llorente, Alberto García, y el diácono de la Arquidiócesis de Santiago Tony Cuello. A los americanos excompañeros los he encontrado en diferentes oportunidades en las que he visitado universidades jesuitas en Estados Unidos, tales como al padre John Piderit,S.J., brillante economista a la altura de nuestro padre Alemán, S.J.. El Padre Piderit se graduó de Doctor en Economía en Oxford, y luego fue rector de la Universidad de Loyola de Chicago y tuvo exquisitas atenciones para conmigo, mi esposa e hija, ya que Loyola de Chicago fue otra de las Alma Máter que mi esposa Clarisa y yo hemos pasado en la vida.
Gracias a Dios y a la vida por tanta gente valiosa que me ha dejado profundas huellas en mi mente y sobre todo en mis sentimientos y recuerdos!


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