Nuevas dinámicas y tipologías familiares

José Miguel Gómez

La familia no está en crisis. La familia cambió. Le han cambiado su dinámica y su tipología: la economía, el mercado, la tecnología, la vida de servicios y los nuevos estilos de vida. La complejidad y la rapidez de los cambios no han permitido que las personas puedan contextualizarlos, comprenderlo y adoptarse de forma inteligente y sana. El coste psico-emocional y social ha sido impactante, demoledor y desgarrador para los padres, los hijos, los envejecientes, las mujeres y los jóvenes. Las familias de hoy viven la crisis en sus vínculos, el desapego y el desafecto; pero también, el individualismo, el egocentrismo, la alexitimia y la carencia psico-emocional. Estas consecuencias son el resultado del desapego que han provocado las redes sociales y las tecnologías. Donde los hijos y los padres viven en el chat, Facebook, twitter, Instagram, internet, Netflix, novelas y televisión. Pero no se comunican, no se abrazan ni se tocan. Cada quien en su propio espacio. Hoy las personas buscan la visibilidad, la notoriedad y novedad, en divulgar las carencias psico-emocional y existenciales, a través de la validación y aceptación de la sociedad, y, las redes son la mejor vía para ser feliz, tener éxito, demostrar la belleza, el confort y la vida deseada. Pocos espacios le han dejado a la familia para poder comunicarse, dar afecto, demostrar la compasión, el amor, la solidaridad y fortalecer el sentido de pertenencia. La posmodernidad luce de rodilla, ha cuestionado y se ha dejado de priorizar las cosas intangibles: familia, pareja, valores, dignidad, compromiso, etc. Para dejarse gobernar y apostar por lo tangible: dinero, viajes y vanidad, dinero, electrodomésticos, vehículos y confort. Para muchos las familias son desechables, y de la nueva cultura: “nada es para siempre, ni para toda la vida”. Las familias lucen confundidas, al verse atrapadas por esta temporalidad, por la ausencia de compromiso, de altruismo y desapego con que se práctica la vida individualista y deshumanizada. Hoy predominan las familias monoparentales, reconstruidas, rotas, disfuncionales y poco cohesionadas. La vulnerabilidad socio económica y transcultural han impactado en la familia; sobre todo en aquellas que han vivido el movilismo social, la inmigración, la exclusión, la falta de oportunidad, de crecimiento sostenido, pobreza e indefensión. El costo de esas familias ha repercudido en su salud mental: alcoholismo, drogadicción, depresión, ludopatía, suicidio, trastorno de ansiedad, divorcio, insastisfacción, violencia, estrés familiar, entre otras. Las políticas sociales en Latino América y el mundo apuntan a desfavorecer a las familias; haciéndolas más vulnerables, más riesgosas y de menos resiliencia social: desempleo, pobre servicio en salud, educación, seguridad, jubilación, protección social y vida digna. La familia para muchas personas ha dejado de ser la mejor inversión social y el mejor espacio para el desarrollo sano. En la familia es donde aprendemos las actitudes emocionales positivas: amor, alegría, afecto, compasión, altruismo, solidaridad, y apego. En la familia es donde se construyen las personas, los valores, el hacer lo correcto, la cultura del buen trato y del equilibrio en reconocer cuándo fallamos y cómo aprendemos las diferencias en la convivencia. Cada padre, cada hijo debe vivir la experiencia en su familia; defenderla, protegerla, fiscalizarla, amarla y apoyarla; construir la identidad y el sentido de pertenencia familiar. La familia ha cambiado. Los pronósticos presente y futuro es que seguirá cambiando. Cuide de no desvalorizar a su familia para no ser más vulnerable y riesgoso. Para que la familia sea un factor protector que ayude a desarrollar fortaleza emocional, debe invertir en la comunicación asertiva, en la cultura del buen trato, en la convivencia pacífica, en poner límites, aprender a decir No, asumir roles bien definido, ser democrática, aceptar las diferencias, estimular las habilidades, fortalecer la autoestima y practicar con el ejemplo. Es cierto que la familia es una expresión psico social y cultural de la sociedad y de contexto histórico que le toca vivir. Pero la vida familiar debe ser la prioridad para desarrollar personas equilibradas, sanas y funcionales.