Nuevas normas para reducir el elevado fraude fiscal

A1

La tentación de defraudar es mayor cuando hay mucho dinero de por medio, sucede con nuestro ITBIS e Impuesto Sobre la Renta por las múltiples grietas del Código Tributario. Por lo general, cuando el agujero del primero es elevado, también lo es el del segundo, de lo potencialmente cobrable Magín Díaz estimó que al Fisco no ingresó 43% y 60% en 2017, lo que supone RD$100,000 millones y RD$128,000 millones, respectivamente, un total de RD$228,000 millones, se situó en 6% del PIB.
Monto que justifica los esfuerzos de la DGII para acabar con el fraude, lo hace con un costo relativamente bajo, lo estimo en menos de ocho pesos por cada 100 pesos que se evadió por ambos impuestos en 2017, me refiero al presupuesto de la Agencia para mejorar la eficiencia en la Administración Tributaria/total fraude 2017.
Estrecha el cerco a los invasores sabiendo que en ninguna parte el fraude se elimina totalmente. Para combatir la situación, su plan tributario de este año incluye aumento de la recaudación del ITBIS e Impuesto Sobre la Renta, con medidas concretas e inmediatas de controles masivos de contribuyentes que cometen fraude, de manera específica, contribuyentes que no han tenido ni tienen intención de pagar y los que buscan atajos para pagar menos.
Contando con su base de datos, que es muy buena, introdujo cambios de normas, principalmente en los comprobantes fiscales, tendrán fecha de vencimiento y se evaluará el perfil de riesgo de sectores. Se busca tener mayor control sobre la cantidad de factura en circulación, para eliminar el millonario mercado secundario que se ha desarrollado, donde se venden y compran comprobantes fiscales ficticios y se roban secuencias.
Otras novedades, los profesionales liberales y trabajadores con más de un salario en instituciones distintas, deberán escoger un solo agente de retención, además de ponerse al día. Y negocios de diferentes tamaños que minimizan la factura tributaria, deben pagar rentas no declaradas.
Cambios de procedimientos que debemos apoyar porque en el fraude inciden aspectos tangibles que ahora se corrigen relativos a la fortaleza de la DGII. Además, el fraude es un concepto jurídico que supone violación de normas para no pagar los tributos. Poca seria la probabilidad de éxito del programa si se mantienen intactos los procedimientos que han sido superados por evasores. Una información importante, los cambios se realizan dentro del espacio permitido por el Código Tributario de 1992, es decir, sin intermediar cambios de leyes.
Debemos apoyarlos, por otra parte, porque la reducción del fraude favorece el crecimiento de la actividad empresarial al disminuir la pérdida de competitividad, y la economía en general al aumentar el ahorro, a diferencia de lo que sucede con los beneficios no declarados, que engordan la economía soterrada, no se usan, por ejemplo, para innovar aunque existan oportunidades. Y porque beneficia las rentas que más tributan, recordando que el fraude es uno de los factores por lo que la presión fiscal es superior.
Si se redujera en diez puntos porcentuales en tres años, la recaudación aumentaría en 1.5 puntos del PIB. Aunque insuficiente para eliminar el déficit del presupuesto, los ingresos adicionales ayudarían la estabilidad y sostenibilidad de las finanzas públicas.