Nuevo juego comercial entre países del Norte tiene puntos oscuros

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Tras la finalización de las negociaciones y la publicación del texto acordado por México, Canadá y Estados Unidos, aumentan las voces que señalan que el USMCA no es un mejor acuerdo que el TLCAN, genera efectos negativos en varios sectores clave y que, contrario a lo que han afirmado los funcionarios del Gobierno actual y el entrante, en realidad se hizo lo que se pudo.
“Conseguimos el mejor acuerdo que podíamos tener”, aseguró recientemente Moisés Kalach, representante del sector privado mexicano en el llamado Cuarto de Junto. “Ningún arreglo de esta naturaleza es perfecto y siempre hay quienes no quedan del todo satisfechos, es normal, lo que creemos es que el acuerdo conseguido es positivo”.
Kalach mencionó que uno de los primeros sectores en mostrar su desacuerdo con el resultado de la renegociación fueron los transportistas mexicanos. A través de un comunicado, la Cámara Nacional del Autotransporte de Carga (Canacar) acusó que en el nuevo acuerdo comercial el gobierno estadounidense continúa con las restricciones para que los camiones mexicanos ingresen a su territorio.
A los ojos de Canacar, el USMCA no es un TLCAN 2.0 sino un retroceso en la manera de comerciar con el mercado más grande del mundo, pese a que se demandó a los negociadores mexicanos que se consiguieran mejoras respecto de lo que estaba contenido en el acuerdo anterior o, por lo menos, no se aceptaran peores condiciones.
“No podemos entrar a EU, lo que va en contra del libre comercio que limita el crecimiento de un sector. Estamos en contra de acuerdos que vulneran de nueva cuenta a nuestro sector, como sucedió en el caso de la mensajería y paquetería en 1995”, añadió el organismo en su escrito.
Enrique González, presidente de Canacar, explicó que la posibilidad de cancelación de los permisos de largo recorrido para los camiones de carga mexicanos en Estados Unidos fue producto de la presión de los sindicatos y uniones de transportistas estadounidenses, conocidos como teamsters, y que los negociadores nacionales aceptaron sin conseguir algo a cambio.

Otro sector que podría verse afectado por el nuevo acuerdo comercial es el farmacéutico, que pese a que las autoridades en México aseguran que con las nuevas disposiciones el país podría volverse un hub de esa industria, hay señalamientos de que el USMCA encarecería los medicamentos debido a una disposición que incrementa de ocho a diez años la protección de las patentes de medicamentos conocidos como biológicos y que son ampliamente utilizados en el tratamiento de padecimientos como el cáncer, la artritis o la esclerosis múltiple. La ampliación del plazo de las patentes retrasará la salida de medicamentos genéricos, más económicos para los consumidores.

La medida también ha hecho ruido en Canadá, donde el consumo de los medicamentos biológicos es más extendido que en México. De acuerdo con un estudio de la Asociación Médica Canadiense, ese tipo de medicinas es el segmento de más rápido crecimiento en el consumo de los pacientes en ese país, con tratamientos que superan regularmente los dos mil dólares anuales.
Por todas las puertas que el USMCA parece abrir en el comercio exterior para México, hay una disposición que cierra otras importantes, pues mueve las cadenas de suministro más hacia el interior de Norteamérica.
Las reglas de origen reforzadas, que establecen la cantidad de bienes y componentes que deben provenir de los tres países, se extienden a los productos químicos, una gama de productos de acero, vidrio y fibra óptica.
EU está promocionando disposiciones que limitan los componentes que no pertenecen a los tres países en textiles y prendas de vestir en forma bastante detallada como hilo de coser, tela de bolsillos, bandas elásticas angostas y telas recubiertas.
Los autos llaman la atención, en parte porque algunas de las cláusulas parecen diseñadas para ganar apoyo, o al menos silenciar la oposición, de los demócratas y los sindicatos. Los requisitos de contenido local aumentan a 75 por ciento del 62.5 por ciento. Entre el 40 por ciento y el 45 por ciento de ese contenido debe ser producido por trabajadores que ganan un mínimo de 16 dólares la hora. Esto sólo puede significar un menor papel para Asia.