Obispos siguen mediando en la crisis Nicaragua

Cardinal Leopoldo Brenes reads a statement from the episcopal conference of Nicaragua after holding a meeting with Nicaraguan President Daniel Ortega at the National Seminary of Our Lady of Fatima, in Managua on June 7, 2018. / AFP / DIANA ULLOA
Cardinal Leopoldo Brenes reads a statement from the episcopal conference of Nicaragua after holding a meeting with Nicaraguan President Daniel Ortega at the National Seminary of Our Lady of Fatima, in Managua on June 7, 2018. / AFP / DIANA ULLOA

Los obispos nicaragüenses anunciaron ayer que seguirán mediando en el diálogo nacional pese a la agresión física y verbal que sufrieron este lunes, porque confían en hallar una salida pacífica a la crisis sociopolítica que sufre Nicaragua y que ha dejado al menos 320 muertos desde abril pasado.
La Conferencia Episcopal de Nicaragua acordó ayer continuar como garantes en ese foro, iniciado el 16 de mayo pasado, porque “seguimos creyendo que el diálogo es el camino para superar la violencia” en este país centroamericano, dijo el obispo auxiliar de Managua, Silvio Báez. “No nos retiramos pese a la hostilidad del Gobierno”, sostuvo Báez, uno de los obispos agredidos y uno de los más influyentes en Nicaragua.
El religioso exhortó a los nicaragüenses a tener fe y esperanza en que la paz se alcanzará usando métodos pacíficos. “Por tanto, no abandonaremos el diálogo”, afirmó Báez, al salir de un encuentro del pleno del Episcopado.
A esa conclusión llegaron los obispos tras una reunión en el Seminario Nuestra Señora de Fátima, en Managua, presidida por el cardenal nicaragüense Leopoldo Brenes. El Episcopado convocará a finales de esta semana a la reanudación del diálogo, dijo, por su lado, el obispo de la diócesis de Jinotega, Carlos Herrera.
La Conferencia Episcopal suspendió el lunes las mesas de trabajo creadas para superar la crisis en el país debido a la agresión física que sufrieron los religiosos en una basílica en la ciudad nicaragüense de Diriamba.
Ese día, un grupo de parapolicías irrumpió violentamente en la basílica de San Sebastián donde agredieron a los obispos, entre ellos el nuncio apostólico Stanislaw Waldemar Sommertag, el cardenal Brenes y el obispo Báez. Mientras, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y la Oficina Regional para América Central del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (Acnudh) condenaron “enérgicamente los graves hechos de violencia”.