Odebrecht, Punta Catalina y voces que no callarán

MARIEN ARISTY CAPITÁN

Amante de su popularidad, va apagando fuegos para que su imagen no se afecte mientras queda como el héroe que todo lo puede. Para él no hay nada imposible: cuando el escándalo está servido busca la manera de dar, al son de un decreto, un golpe de efecto.
Fue así que, por citar algunos casos, nació la Ley de Regularización, murió la Comisión Ejecutiva para la Reforma del Sector Salud (CERSS) y se detuvo la venta de los terrenos de Los Tres Brazos.
Esta semana Danilo Medina se la lució al crear una comisión para investigar el proceso de licitación y adjudicación de la obra termoeléctrica de Punta Catalina. Compuesta por gente importante, a la que no le preguntó si quería o podía ser parte de ella, llama la atención que algunos comisionados no serían imparciales porque tienen relación con empresas que trabajaron con Odebrecht, han colaborado de cerca con el Gobierno o han estado muy ligados al sector eléctrico.
Dejando este detallito al margen, hay otras preguntas interesantes: ¿por qué pide investigar solo este contrato? ¿Qué pasará con los de las otras 16 obras? ¿La Procuraduría hará esas pesquisas?
Conociendo el estilo danilista es probable que esta investigación busque desarticular la marcha que, el domingo 22, partirá a las diez de la mañana desde la Máximo Gómez con 27 de Febrero en reclamo de que vayan a la justicia todos los que cobraron los sobornos de Odebrecht, así como las sobrevaluaciones que podría haber en los contratos. Si esa era su intención, le tengo malas noticias, señor Presidente: no podrán callar nuestras voces; estamos muy hartos.


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