Ojo con Bahía de las Águilas

El desarrollo turístico de Bahía de las Águilas es tema del momento. El Gobierno tiene ofertas de inversión para la construcción en la zona de 15 mil habitaciones, con lo que arrancaría la explotación turística de esta paradisíaca franja costera. Desde ya hay que advertir que cualquier proyecto con esos propósitos tiene que estar asentado fuera del área protegida y ser ambientalmente sostenible. La Academia de Ciencias ha hecho advertencias puntuales sobre el particular.
Bahía de las Águilas fue recuperada por el Estado con un fallo favorable tras una litis judicial con los adquirientes irregulares de grandes extensiones. Fue precisamente el interés de proteger este ecosistema lo que motorizó la acción judicial. El mismo celo que obligó a hacer el reclamo debe primar ahora que se pretende montar infraestructura hotelera, para evitar que el impacto ambiental resulte negativo sobre la zona.
De ahí que deben quedar claramente delimitadas las zonas en las que es factible la inversión en infraestructura turística de las que están reservadas para sostener la biodiversidad de este enclave natural. La modalidad de desarrollo de este prometedor polo debe estar enfocada a la preservación y sostenibilidad de las condiciones naturales que justifican que se le haya declarado zona protegida. Allí solo cabe turismo amigable con el ambiente.

Hay que parar la invasión pacífica

La efectividad de la vigilancia fronteriza y los controles migratorios quedan mal plantados ante la ocupación, lenta pero creciente, de pequeños poblados fronterizos que han sido abandonados por los dominicanos para escapar de la miseria. La situación evidencia el limitado impacto que tienen las políticas oficiales de lucha contra la pobreza y de incentivos para fomentar la inversión en estas deprimidas zonas.
El historiador Juan Daniel Balcácer, presidente de la Comisión Permanente de Efemérides Patrias, y otras personalidades, han advertido sobre la amenaza que representa la ocupación de estos pueblos por grupos de inmigrantes. Es una invasión pacífica a la que hay que hacerle frente con medidas de control migratorio y con la inversión necesaria para mejorar las condiciones de vida de los dominicanos en esos territorios.

 


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